Domingo 22 DE Septiembre DE 2019
Opinión

Esclavas en las casas

Las nuevas formas de esclavitud, hay que abolirlas.

Fecha de publicación: 17-11-16
Por: Miguel Ángel Albizures

Quizá es exagerado el título, pero diversas formas de esclavitud siguen existiendo. No me voy a referir a las mujeres que los hombres obligan a quedarse en la casa y no las dejan trabajar ni tener amistades porque el trabajo libera, sino a las que trabajan en casas particulares que pierden su libertad y sus derechos y son sometidas a horarios excesivos de trabajo, contra lo que lucharon los mártires de Chicago. Ese horario de los tres ochos: Ocho horas de trabajo. Ocho horas de esparcimiento y ocho horas para dormir, jamás lo han cumplido quienes necesitan de una persona que les ayude en los quehaceres de la casa, especialmente con aquellas que por diversas razones viven en la casa donde trabajan.

Estas personas se levantan a las cinco de la mañana y muchas quizás antes y su jornada va terminando cuando bien les va, a eso de las ocho o nueve de la noche. Si tienen suerte pueden gozar de la “salida” el sábado por la tarde y muchas de ellas hasta el domingo, cuando el “patrón” o la “patrona”, no tienen necesidad de sus servicios. Las que trabajan por día, están en similares condiciones y con salarios miserables que apenas les alcanza para sobrevivir, porque no existe una ley que les proteja a pesar que son más de doscientas mil mujeres que trabajan en casas particulares.

En manos de los diputados al Congreso de la República, está la iniciativa de ley 4981 para que ratifiquen el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), aprobado en el 2011 y en especial, la Recomendación 201 sobre el trabajo doméstico, ya que históricamente, los derechos de quienes prestan sus servicios, han sido negados. Esta recomendación se refiere al trabajo decente y a los diversos derechos que les han sido negados.

La Comisión de Trabajo del Congreso, en marzo pasado dictaminó a favor de la iniciativa de ley y pasó en primera lectura, pero como otras leyes importantes, se queda engavetada. Ojalá que los diputados asuman la responsabilidad que les compete y aprueben dicha iniciativa o de lo contrario, demostrarán que están protegiendo sus intereses y los de quienes explotan la mano de obra, fundamentalmente femenina. Tiempo es ya, de legislar para proteger a este importante sector. Las trabajadoras de casa particular, son seres humanos que merecen ser tratadas como tales, en su mayoría son jóvenes indígenas que, por necesidad, abandonaron su pueblo y el Estado tiene obligación de protegerlas. Según el estudio que hizo la Asociación de Trabajadoras del Hogar, a Domicilio y de Maquila, el 92 por ciento son mujeres, el 62 por ciento indígenas y el 43 por ciento jóvenes entre los 14 y 26 años de edad. Más del 70 por ciento no ha terminado los estudios de primaria y más del 80 por ciento percibe salarios por debajo del mínimo legal. El 70 por ciento trabaja jornadas de más de 12 horas y el 87 por ciento no recibe pago de horas extras y solo el 39 por ciento recibe aguinaldo y bono 14. Las nuevas formas de esclavitud, hay que abolirlas.