Martes 16 DE Julio DE 2019
Opinión

La obsesión por el poder y los caciques metropolitanos

“La perspectiva determina el panorama y los intereses desde los que se ve la realidad condicionan y limitan lo que se puede ver” (Ignacio Martín Baró, Psicología social desde Centroamérica).

 

Fecha de publicación: 16-11-16
Por: Edgar Balsells

De nuevo Pavel Vega nos motiva a comentarlo con su interesante entrevista a Edwin Escobar, uno de los caciques metropolitanos que se presenta como una especie de Donald Trump de barriada, un “emprendedor serial”, como él mismo se autodenomina. Mi gran duda es porqué transmigran tan rápido a las candidaturas edilicias sin tener clara una idea metropolitana.

La entrevista fue publicada en elPeriódico, el domingo pasado y buena parte de la misma muestra el transfuguismo de nuestra “nueva” clase política, que invierte dineros privados para conquistar sillas, sacando ventaja de la denominada “Democracia Electoral”.

El partido político, la ideología, el plan urbano, su implementación son lo de menos, lo que importa es figurar, y qué mejor que utilizando la poderosa maquinaria de la Asociación Nacional de Municipalidades, y liderando los pedidos de más y más recursos fiscales, sin observarse los resultados en proyectos de complejidad para reducir desastres, mejorar la red vial, colocar civilizadamente los desechos sólidos y paremos de contar.

Se jactan de su compromiso con la empresarialidad, pretenden añorar sus éxitos pasados, aunque me llama la curiosidad el corroborar si ello del todo es así, pues la entrevista de Vega nos muestra a un alcalde que dice haber gastado dinero a manos llenas en sus tiempos de “empresario”. ¿qué será entonces lo que verdaderamente motiva a estos personajes a entrar en la arena política?

El ambiente está profundamente opaco, y carece de una moral fundamental, y es que la temática de lo moral es útil para entender este despeñadero de Estados fallidos por doquier. Hay, como dicen los grandes pensadores, una impotencia del discurso ético para cumplir las condiciones que hagan verosímil planteamientos libres entre iguales. Y es que ¿cómo va a competir un líder o vecino de mérito frente a tales personajes, dueños totales de maquinarias electorales?

Simplemente como bien dicen los estudiosos de las esferas pública, privada y estatal, no hay condiciones de simetría entre las mismas, y uno no sabe en qué esfera se encuentran estos caciques, que gracias a procesos a veces dudosos de acumulación de capital tienen totalmente capturadas todas las esferas del mundo vital.

De ahí viene entonces nuestras dudas actual para aceptar procesos ambiciosos de Modernización del Estado, y el escepticismo de llevar a lo concreto fantasiosos proyectos de ciudades intermedias como ahora lo plantea el Comisionado Especial Gubernamental, Enrique Godoy, cuando no se ve un horizonte claro, ni siquiera una luz al final del túnel, frente a liderazgos aparentemente renovados, que se calcinan al instante, como también ha sucedido con el ahora bien choteado lidercillo de barrio Neto Bran: un completo desconocedor de las complejidades de la arena política democrática, participativa y de grandes ligas y dimensiones.

Tal y como lo afirma el gran alemán Jürgen Habermas, el teórico más prominente del capitalismo tardío, los símbolos de dinero y poder, regidos por la teleología de la razón instrumental han hecho opacos los procesos sociales, irrumpen en ellos y además los distorsionan completamente.

Estamos urgidos entonces de plantear proyectos políticos ambiciosos que ni de pasada pueden caber en las estrechas mentes semifeudales de nuestros caciques urbanos, tan poco conocedores de las complejidades del territorio y de los movimientos sociales. Ello obliga a romper con los esquemas políticos que han imperado desde 1954 en el medio, principalmente con esos partidos políticos tipo franquicia, que se aglutinan para encumbrar a un ambicioso más, carente del más mínimo conocimiento de las verdaderas exigencias sociales.