Martes 17 DE Septiembre DE 2019
Opinión

“Una clase despreciable…”

(Al que le caiga el guante, que se lo plante…).

Fecha de publicación: 12-11-16
Por: Carlos A. Rodas Minondo

En nuestra sociedad, lejos de la honorabilidad de personas y familias de antaño en una sociedad tradicional regida por valores éticos y morales, en donde la palabra, el respeto, el trabajo, el esfuerzo, la dignidad entre otros, eran los valores, hoy se han perdido y ha surgido una clase de gente sin principios ni educación pero voraz en la búsqueda de poder y riqueza.

Irremediablemente ante este perfil, no hay muchas opciones más que tomar el camino fácil y rápido que representa la política y los negocios ilícitos, en el Estado o en lo privado. Las mafias y el crimen organizado y exguerrilleros se han enraizado aún más que antes en el Estado luego de finalizada la guerra y firmada “La paz” en el año de 1996.

En definitiva, ese crecimiento poblacional con el pasar de los años, tiene una lógica y razón de ser en la descomposición social que vivimos. Las mayorías, clases sociales de nivel bajo y medio bajo, en donde existen grandes carencias, falta de ingresos para una vida digna y por lo tanto falta de educación, tienen familias numerosas, lo cual representa una mayor dificultad para mantener a la familia satisfaciendo sus necesidades básicas de techo, alimentación y vestido.

Aquí nacen los problemas de la desintegración familiar, familias disfuncionales que por sus carencias y pobreza los hijos buscan caminos diferentes de migración a Estados Unidos en busca de oportunidades o se integran a maras para delinquir.

El problema de la superpoblación con el pasar del tiempo en un ambiente de pobreza, por la falta de educación y carencias extremas, ha generado que las personas para sobrevivir tengan que delinquir porque no tienen oportunidades de trabajo ni desarrollo. Familias disfuncionales que nacen y viven con falta de amor, respeto, atención y ningún tipo de educación.

Una vida turbulenta en donde no ha quedado otra opción que tomar los caminos torcidos del mal, lo más fácil y a la mano para “salir adelante”. Hablamos de los negocios ilícitos, droga, robo, contrabando, extorsión, sicariato, y todo lo relacionado.

Sabemos que un Gobierno y el Estado no es el responsable directamente del malestar de las familias, de su pobreza y sus problemas. Sin embargo, sí es responsable de brindar servicios públicos dignos de educación, salud, infraestructura, crear oportunidades de trabajo, ambiente propicio para la inversión con sus políticas fiscales y un clima de seguridad tanto de certeza jurídica y de derecho, como física, que garantice la integridad de las personas, con el objetivo principal de buscar el desarrollo, el bienestar social y minimizar la pobreza.

Eso es precisamente lo que no tenemos por parte de los Gobiernos y del Estado. No hay la voluntad de desarrollo y de buscar el bien común, por intereses políticos y partidistas. No es conveniente educar al pueblo, ni de buscar su bienestar. Los grupos políticos buscan mantener la zozobra, para promover con su demagogia aprovechándose de la ignorancia de las mayorías, soluciones imposibles con la única finalidad de satisfacer sus propios intereses. Después de toda esta porquería que se mueve en el Estado, los Gobiernos pretenden nuevamente por sus propios intereses, imponer nuevos paquetes fiscales e incrementar impuestos al pequeño grupo contribuyente. Además, nunca alcanza el presupuesto de la Nación y se incrementa cada año creando una deuda flotante peligrosa para el país.

El presupuesto no alcanza debido a privilegios políticos, despilfarro extremo y corrupción principalmente, por lo tanto es inaceptable ningún tipo de incremento o nuevo paquete fiscal. Entendiendo un poco la situación por la que atraviesa el país y su realidad, podemos calificar de clase despreciable a esta clase de personajes políticos que han tenido que ver con la historia de Guatemala, que son responsables en gran medida de nuestros problemas y del estancamiento a nivel social y económico del país.

Nos referimos a la clase despreciable, a los responsables del atraso del país, a los responsables de tanta muerte, de la desnutrición crónica, y de la problemática social, porque son ellos con sus negocios y corrupción extrema, los verdaderos responsables.