Martes 25 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Eduardo Galeano en Guatemala (IV parte)

Todavía la dictadura militar en Uruguay no hacía presencia.

— EDUARDO ANTONIO VELÁSQUEZ CARRERA
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En la primera visita que hiciera Eduardo Galeano a nuestro país notó el humor de los chapines y la forma de contar chistes. En su libro “Noches de amor y de guerra” de 1983, se refiere al humor negro de los guatemaltecos en general y también de los guerrilleros que conoció en la Sierra de las Minas. Así lo dejó escrito con maestría: “Conversación que no se si escuché o imaginé, en aquellos días: ‑Una revolución de mar a mar. Todito el país alzado. Y lo pienso ver con estos mis ojos…-¿Y se cambiará todo, todo?‑Hasta las raíces.‑¿Y ya no habrá que vender los brazos por nada? ‑Ni modo pues.‑¿Ni aguantar que lo traten a uno como bestia?‑Nadie será dueño de nadie. ‑¿Y los ricos? ‑No habrá más ricos. ¿Y quién nos va a pagar a los pobres, entonces, las cosechas? ‑Es que tampoco habrá pobres. ¿No ves? ‑Ni ricos ni pobres. ‑Ni pobres ni ricos. ‑Pero entonces, se va a quedar sin gente Guatemala. Porque aquí, sabes vos, el que no es rico es pobre.”

Eduardo Galeano conoció al distinguido Doctor Adolfo “Fito” Mijangos López, destacadísimo intelectual y líder social demócrata en Guatemala. Sobre este acontecimiento escribió: “Conocí a Mijangos en el 67, en Guatemala. Me recibió en su casa sin preguntas, cuando bajé de la sierra a la ciudad. Le gustaba cantar, beber buen trago, saludar la vida: no tenía piernas para bailar, pero batía palmas animando las fiestas. Tiempo después mientras Arévalo era embajador Adolfo Mijangos fue diputado. Una tarde, Mijangos denunció un fraude en la Cámara. La Hanna Mining C., que en Brasil había derribado dos gobiernos, había hecho nombrar ministro de Economía de Guatemala a un funcionario de la empresa. Se firmó entonces un contrato para que la Hanna explotara en asociación con el Estado las reservas de níquel, cobalto, cobre y cromo en las márgenes del lago Izabal. Según el acuerdo el Estado se beneficiaría con una propina y la empresa con mil millones de dólares. En su condición de socia del país, la Hanna no pagaría impuesto a la renta y usaría el puerto a mitad de precio. Mijangos alzó su voz de protesta. Poco después, cuando iba a subir a su Peugeot una ráfaga de balazos le entró por la espalda. Cayó de su silla de ruedas con el cuerpo lleno de Plomo”.

Durante la segunda visita de Eduardo Galeano a Guatemala, en la que tuve el gusto de recibirlo en el Centro de Estudios Urbanos y Regionales –CEUR- de la Universidad de San Carlos de Guatemala –USAC- en un memorable conversatorio que se realizó el 23 de julio de 1996 en el Paraninfo Universitario, que estaba a reventar, en el que participaron además del escritor uruguayo, el recordado Licenciado Roberto “Piky” Díaz Castillo y el Doctor José “El Sordo” Barnoya y desde el público los Licenciados Alfonso Bauer Paiz y Mario Monteforte Toledo, acto en el cual también hiciera acto de presencia la premio Nobel de la paz, Rigoberta Menchú Tum, amiga personal de Galeano, éste me contó que él había llevado en Montevideo, personalmente, a Fito Mijangos y a otros colegas suyos, abogados y notarios todos, a escuchar al cantautor Alfredo Zitarroza, en una de las noches que tuvieron libre después de un congreso internacional de juristas al cual asistían. Por aquellos años, todavía la dictadura militar en Uruguay no hacía presencia, pues como sabemos años después durante su gobierno muchos uruguayos tuvieron que salir al exilio, entre ellos Zitarroza y Eduardo Galeano.

Continuará…………..

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