Miércoles 26 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Sobre Nuestro Sistema Democrático

Nuestra democracia ya es de todos.

— Antonio Arenales
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Las democracias que se utilizan de referentes para reformar nuestro sistema democrático son las mismas que fueron el referente de la actual y pasadas Constituciones. Pero hay que tener presente que esas democracias surgieron en Estados Monárquicos en los que la potestad soberana de Gobierno fue trasladándose a la ciudadanía gradualmente, del monarca a los nobles, a los propietarios, a los alfabetos a todos y a que el todos fuese sin importar sexo, raza o religión. Ese proceso se desarrolló en paralelo al proceso de educación ciudadana que permitió que “todos” puedan asumir el ejercicio de la soberanía.

Nuestra democracia ya es de todos, pero en tanto “todos” no alcancemos con igualdad en derechos y libertades fundamentales, niveles suficientes de educación y conciencia ciudadana, no podemos pretender que nuestro sistema presidencial y unicameral funcione.

Nuestra realidad multiétnica, pluricultural y multilingüe y nuestro subdesarrollo demanda una institucionalidad, que garantizando legitimidad y representatividad, evite que el ejercicio del poder público recaiga en ignorantes o corruptos “electos democráticamente”.

Sería imposible o extremadamente difícil dar un paso atrás a una democracia menos directa, pero podría intentarse un control democrático con una Cámara Alta o Senado, con iniciativa de ley, que apruebe en segunda instancia las leyes, generando su improbación necesidad de mayorías calificadas por la Cámara baja o Congreso. Asimismo, esta segunda Cámara aprobaría los nombramientos de ministros.

Esta segunda Cámara actuaría sin limitar la autoridad de la Cámara baja o Congreso, que conservaría iniciativa de ley y aprobaría en definitiva las leyes, conservando también la fiscalización política de los funcionarios públicos, pero se evitaría que el Congreso apruebe por mayoría simple disposiciones o leyes insuficientemente debatidas o con deficiencia o errores generados por las deficiencias que genera el voto directo de una población que aún necesita elevar niveles educativos y de educación ciudadana.

La Cámara Alta o Senado podría integrarse por elección directa o por designación de los diversos sectores organizados, privado, académico, sindical y político, pues se eliminaría la lista nacional para el Congreso, o podría también considerarse un sistema mixto de integración con electos y designados. Lo indispensable es exigir mayores requisitos de edad y educación que para los diputados.

Asimismo, nuestra nación multiétnica, multicultural y multilingüe demanda una organización administrativa con mayores grados de descentralización y autonomía en los departamentos y municipios, pues el actual sistema de Consejos de desarrollo no es más que desconcentración sin descentralización. Un Estado en el que, conviven pueblos dentro de su unidad nacional y territorial, el ejercicio de la libre determinación se ejerce mediante niveles adecuados de descentralización y autonomía, no de absurdas pretensiones de multinacionalidad o secesión.

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