Viernes 22 DE Febrero DE 2019
Opinión

Lecciones aprendidas después del día del “juicio final”

Qué podemos aprender de las elecciones de EE. UU.

— J. Rodolfo Neutze A.
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Esta semana concluyó el proceso electoral estadounidense, un evento democrático que no todos entendemos pero que seguimos con cierta atención debido al impacto global que tiene la economía más grande del mundo. Carrera peleada que durante 18 meses logró dejar un mal sabor a propios y extraños y que finalizó con la elección de Donald Trump como presidente y al Partido Republicano como un absoluto ganador. Para muchos este escenario era el inicio del juicio final, el fin del mundo. Tantas pasiones se generaron que algunos se atrevieron a anunciar su exilio voluntario. La verdad es que no estamos más cerca hoy del fin del mundo que el lunes pasado. Habrá cambios sí, y esperamos que sean positivos para EE. UU. y su impacto global. Pero de toda esta agitada experiencia podemos sacar muchísimo y aplicarlo a nuestra realidad chapina.

Primero quedó claro, como sugieren las abuelitas, que hay que tener cuidado con lo que uno dice, pero más aún con lo que se escribe en estos tiempos. Toda correspondencia, principalmente los e-mails, permanecen para siempre ya que no son cartas que se pueden perder o destruir. Lección 1: Mucho cuidado qué postea, tuitea, etcétera, porque puede afectar su futuro.

Las primarias electorales, realmente abiertas, funcionan. Trump puede no ser el mejor ni más carismático, pero salió de un grupo de 14 candidatos. Entonces su partido eligió a la mejor opción según ellos y eso se reflejó el día de las elecciones. Los demócratas optaron por opciones más limitadas y en base a méritos anteriores y por lo tanto no necesariamente tan populares dentro de su mismo partido y el efecto se dejó ver en las elecciones. Lección 2: Si se va a decir que la democracia vale, asegurarse que sea genuino o puede que la gente se sienta engañada o limitada.

La prensa puede tener sus preferencias, pero si intentan “ocultarlas”, el público lo percibe y todo aquello que se asume como positivo se vuelve negativo. Todo el trato subjetivo que recibió Clinton se le revirtió porque para algunos fue percibida como poco transparente. Lección 3: El elector ya tiene otros medios de informarse y decidir, en Guatemala ya vimos que de nada sirve el apoyo absoluto de los medios.

Las encuestas solo sirven de referencia y son estimaciones, apostar y/o afirmar cualquier cosa en base de ellas puede ser un gran error. Fue tal la certeza que las encuestas daban de la victoria de Clinton que seguramente muchos de sus posibles votantes simplemente no salieron a votar. Lección 4: Las encuestas son una herramienta no son afirmación.

Pero la lección más importante y la que debemos implementar con más fuerza es que las elecciones terminan el día que se vota. Luego, aunque tome tiempo sanar heridas, el consenso es que el éxito del nuevo presidente significa el éxito del país. Promover o buscar que falle el electo es meterse un tiro en el pie. Nosotros acabamos de elegir al presidente del Congreso y no debemos de cajón predecir o impulsar que le vaya mal. Ya se está precalificando la gestión de Óscar Chinchilla sin que ni siquiera tome posesión del cargo. Yo sé que aceptó el reto porque intentará conciliar a todas las fuerzas que están en el Congreso que al final fueron democráticamente electas, aunque no nos gusten, para que sigan las reformas necesarias para el país. Por eso aprendamos de las lecciones y errores de otros ya que al final de cuentas Guatemala bien vale la pena el esfuerzo colectivo de mejorarla.

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