Miércoles 17 DE Julio DE 2019
Opinión

Las remesas familiares sacan de la pobreza

Fecha de publicación: 09-11-16
Por: EDITORIAL

Según informaciones del Banco de Guatemala, de enero a octubre de 2016 Guatemala recibió US$5 mil 881.21 millones en concepto de remesas familiares enviadas por trabajadores guatemaltecos en el extranjero. El año pasado, de enero a octubre, se recibieron US$5 mil 178.17 millones, o sea en el mismo período de tiempo las remesas familiares enviadas este año superaron en un 13.5 por ciento (US$703.04 millones) a las remesas recibidas el año pasado.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) estima que las remesas que envían a Guatemala los inmigrantes guatemaltecos en el extranjero representan el diez por ciento del PIB nacional. Asimismo, se estima que en los EE. UU. residen aproximadamente 2 millones de guatemaltecos, de los cuales la mitad son indocumentados, por lo que su estadía en los EE. UU. está en riesgo.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), “las remesas ejercen una fuerte influencia en el nivel y distribución del ingreso de las familias receptoras, al permitir a muchas de ellas salir de la pobreza y mejorar
su situación relativa respecto de las demás”. Asimismo, la CEPAL sostiene que las remesas familiares exceden a la ayuda oficial para el desarrollo y se equiparan a la inversión extranjera directa en la región.

Lo que afirma la CEPAL contrasta con la información proporcionada por la banca internacional de desarrollo, en el sentido de que el gasto público no ha redundado, en lo absoluto, en la disminución de la pobreza en los países de América Latina durante las últimas tres décadas.

Esto supone que aunque los ingresos tributarios han aumentado sustancialmente en todos los países latinoamericanos, incluyendo Guatemala, por supuesto, los mismos, a través de la ejecución de gasto público, no se han traducido en un mejoramiento de las condiciones de vida de sus poblaciones. En cambio, las remesas familiares sí. De ahí que la cantaleta de más impuestos para gasto social es un absurdo.

La moraleja de esto es que únicamente el trabajo privado productivo puede sacar a la gente de la pobreza. Por ende, el desafío del Gobierno guatemalteco es generar fuentes de trabajo productivo y, en lo posible, impedir que la juventud siga abandonando su país en busca de mejores oportunidades de vida, a través de garantizarles un trabajo productivo, edificante y estimulante.

El otro gran reto que tiene el Gobierno nacional es lograr que los capitales que se han fugado (o que se ha extraído) y que
están depositados en el extranjero, pertenecientes a guatemaltecos, sean retornados e invertidos productivamente en Guatemala. Con tal propósito, debería pensarse en cómo garantizar a estos potenciales inversionistas guatemaltecos la seguridad, la estabilidad y la rentabilidad que se les está brindando actualmente en el extranjero. Lamentablemente, lo que está ocurriendo en el Gobierno y el Congreso, es todo lo contrario.

Lo anterior sin perjuicio de la obligación del Gobierno guatemalteco de proteger y defender los derechos civiles y laborales de los inmigrantes nacionales que viven en los EE. UU., a quienes se deben las remesas familiares, que son clave en el desarrollo socioeconómico de nuestro país.