Martes 20 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Hay que evitar minimizar las agresiones contra mujeres periodistas

Día Internacional para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas.

 

— Rosalinda Hernández Alarcón
Más noticias que te pueden interesar

 Al conmemorar esta efeméride del 2 de noviembre, abrió la posibilidad para reflexionar sobre los hechos de violencia que sufren las mujeres periodistas y las comunicadoras comunitarias en Guatemala, entre ellos, el acoso sexual que ocurre en centros de trabajo, en las relaciones con fuentes informativas y en cualquier lugar como amenazas o intimidación por parte de hombres que se han incomodado por la publicación de ciertas informaciones, sobre todo en casos de corrupción.

Según el “Estudio sobre agresiones y acoso sexual a mujeres periodistas en Guatemala”, elaborado por el Centro Cívitas, entre los inculpados de estos delitos, se encuentran alcaldes, agentes de cuerpos policíacos, así como funcionarios públicos y hombres de medios de comunicación.

Para analizar la problemática del acoso sexual, entendida como una forma de violencia machista, el Centro Cívitas realizó varios grupos focales, en estos se reveló que dichas agresiones se cometen de forma cotidiana y la han experimentado el 95 por ciento de las participantes. En esas actividades se conoció que entre los acosadores figuraban un ex-Procurador de los Derechos Humanos y un ex-Presidente de la República, pero se dejaron pasar por alto.

Otra de las conclusiones es que la mayoría de las afectadas, aunque reconoce que los hechos de acoso sexual dañan su dignidad y generan temor, evita denunciarlos porque los agresores tienen mucho poder, temen perder su trabajo, desconfían del sistema de justicia, carecen de información de la ruta de la denuncia o bien todavía no lo reconocen como un delito que merece ser sancionado.

El acoso sexual que se comete contra mujeres periodistas y comunicadoras comunitarias con frecuencia busca obstaculizar su ejercicio profesional, pero principalmente ocurre como un comportamiento dizque normal de hombres que se desempeñan en diferentes ámbitos socioeconómicos y políticos, en tanto se sienten con el privilegio de irrespetar el cuerpo de las mujeres.

En Guatemala existe una fiscalía especial para investigar las agresiones en contra de periodistas, y con base en la Ley contra el Femicidio y Otras Formas de Violencia Contra las Mujeres es posible tipificar el acoso sexual como un hecho de violencia psicológica. Aunque sea difícil hay que seguir insistiendo que los tocamientos e insinuaciones afectan la intimidad de las mujeres, y eso es una violación a los derechos humanos, como igual son las difamaciones.

En la reflexión entre periodistas se hizo evidente la importancia de decidir hacer algo para superar las relaciones de poder, la necesidad de la formación política, la promoción del pensamiento crítico, el cambio de actitudes entre colegas sin jerarquías, el estudio de nuevas categorías de análisis que expliquen las causas de las opresiones que reproducen las desigualdades entre hombres y mujeres, ricos y pobres, mestizos e indígenas, etcétera. Mucho por hacer individual y colectivamente, de ahí la importancia de hacer comunidad como mujeres comprometidas en una comunicación para la emancipación.

Etiquetas: