Miércoles 24 DE Abril DE 2019
Opinión

Día de los Difuntos

¿La mortalidad como factor motivante?

 

— Álvaro Castellanos Howell

Y pasó otro 1 de noviembre. Con la dicha de seguir sorbiendo el fiambre blanco que nace de una receta custodiada por mi señora madre, y en este 2016 aplicada por vez primera, por mi hermana mayor. Todo un éxito el relevo generacional en las arduas labores de cortes en juliana y cocción.

Un día entre los vivos para recordar especialmente a los muertos. O, ¿es que en realidad el propósito es conmemorar la muerte? Cada uno lo toma como quiere. Mucho dependerá de la edad. Pero también, del enfoque.

Hace años, jamás me hubiera podido imaginar que se puede celebrar la muerte. Ese hecho de ser finitos. De nacer con el tiempo contado.

De niño uno ni siquiera se da cuenta que es mortal. Aunque en un país con tanta violencia, la conciencia de la finitud cada vez se ha de asumir más temprano en la vida.

La palabra morir quizás no tiene muchos sinónimos, pero quizás uno de ellos, el más aspiracional, es “trascender”. El peor, creo, es el de simplemente “desaparecer”.

Horas antes del arranque del día de fiambre, un gran amigo, don Joaquín Barnoya, compartió por correo electrónico unos refranes y frases mexicanas sobre la muerte.

Hay unos muy hilarantes. Eso quiere decir que el mexicano ve con mucho humor la terminación de la vida.

Pero prefiero compartir algunos que provocan más reflexión.

Por ejemplo: “¿Por qué tener la muerte? Si mientras existimos, ella no existe y cuando existe la muerte, entonces, no existimos”. O bien: “Cuando te toca, aunque te quites… y cuando no, aunque te pongas”. Quizás el más filosófico es: “Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte”.

Y lo filosófico me hizo recordar el libro de Fernando Savater, titulado Las Preguntas de la Vida. Su primer capítulo de interrogantes, es sobre la muerte.

Leerlo ayuda a tomar hasta con optimismo la no eternidad.

He aquí las preguntas más provocativas: ¿En qué sentido nos hace la muerte realmente humanos? ¿Hay algo más personal que la muerte? ¿Por qué puede la muerte despertarnos a un pensamiento que se centrará después sobre la vida?

Respuestas a estas y muchas otras interrogantes las generará usted mismo si reflexiona detenidamente después de cada una de ellas.

Pero ¿puede haber una “buena muerte”, como dice el refrán mexicano? La pregunta no debe formularse desde el ángulo de cómo se muere, sino desde el enfoque de qué clase de vida es la que le antecede y a la que pone fin. La vida virtuosa es seguida, siempre, de una buena muerte.

Etiquetas: