Sábado 16 DE Febrero DE 2019
Opinión

Desaceleración económica en Guatemala

La eficiencia que ha mostrado la SAT en este año hace suponer que está a niveles superiores al de años pasados.

— Óscar Álvarez Marroquín
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Recientemente leímos que en una reunión sostenida por el presidente del Banco de Guatemala con empresarios se discutió el decaimiento que algunas personas estiman está experimentando este año la actividad económica, acerca de lo cual ya son perceptibles algunos síntomas como baja en las ventas en los comercios, aumento de personas que se ganan la vida como vendedores callejeros de bisuterías o pidiendo dinero por limpiar vidrios al carro, malabaristas, payasos o saltimbanquis en las esquinas o simplemente pordioseros, todo lo cual para los automovilistas probablemente es molesto pero para las familias afectadas es doloroso. Posiblemente uno de los indicadores más claros de la actividad económica es la circulación monetaria. Durante los primeros nueve meses de este año el dinero en circulación cayó 5.2 por ciento. Puede haber otros factores que expliquen esta baja pero considero que su nivel está estrechamente asociado al de la actividad económica. Con el propósito limitado de identificar medidas que actúen en el plazo más corto posible para corregir esta desaceleración, en los párrafos siguientes se examinará de manera sucinta los renglones básicos del gasto global así: a) consumo privado, b) inversión privada nacional y extranjera, c) exportación de bienes y servicios y d) gasto público, tanto de inversión como de funcionamiento.

Respecto al consumo privado, es el renglón de gasto más importante en cualquier economía y en 2015 representó casi el 85 por ciento del PIB en Guatemala, pero su comportamiento depende básicamente del nivel general de ingreso y de estructuras sociales no modificables en el corto plazo. La inversión privada así como la exportación de bienes y servicios pueden y deberían ser siempre estimuladas mediante los mecanismos adecuados, pero el efecto de estos normalmente no es inmediato. Desde el punto de vista de este análisis, el gasto público, tanto de inversión como de funcionamiento, es de importancia básica porque es el medio para que retornen a la economía los recursos que el Gobierno ha retirado mediante la recaudación de impuestos. Además, es el instrumento de política cuyos efectos se dejan sentir más rápidamente en la economía. No encontré datos actualizados de recaudación, pero la eficiencia que ha mostrado la SAT en este año hace suponer que está a niveles superiores al de años pasados, de lo cual nos alegramos y deseamos que siga así. El gasto gubernamental, sin embargo, no se ha comportado de manera similar. El gasto del Gobierno central durante los primeros ocho meses de este año está casi Q1.7 millardos por debajo del gasto efectuado durante igual periodo del año 2015 e incluso, está a un nivel inferior al de 2014. La caída en este año respecto al año pasado en términos relativos es de 4.1 por ciento que es ligeramente inferior al 5.2 por ciento de la baja del dinero circulante, posiblemente porque, como consecuencia de lo que los economistas llaman efecto multiplicador, su impacto recesivo se magnifica sobre la actividad económica general.

Este somero examen sugiere que el método más eficaz para revertir o por lo menos atenuar durante este año la desaceleración es que retornen a la economía los recursos que han sido retirados a través de la recaudación tributaria. Esto lo puede lograr el Gobierno mediante las siguientes medidas: a) en primer término, que pague las deudas que tiene hacia sus proveedores cuya legitimidad ya ha sido suficientemente comprobada. Esto permitirá que, al restaurar el capital de trabajo de estas empresas, ellas puedan no solo aumentar su nivel de producción, sino que, al aumentar sus compras de insumos a otras empresas, se magnifica su impacto sobre la actividad económica general a través del efecto multiplicador mencionado en el párrafo precedente solo que, en este caso, con signo positivo. b) Segundo, examinar los factores que tienen trabadas las compras gubernamentales. El impacto de esta medida, que sería igualmente beneficioso y también se magnificaría sobre la actividad económica a través del efecto multiplicador, desafortunadamente no sería tan rápido como el del pago de deudas referido en la medida a) debido a que, por razones de transparencia, estas compras se materializan al final de un proceso de licitaciones a través de Guatecompras, que se hace más lento porque requiere un periodo preparatorio del evento, otro plazo para que se presente las ofertas, y otro plazo para la interposición de oposiciones por parte de competidores inconformes, que tienen que ser tratadas reglamentariamente, o deben repetirse las licitaciones. De todas maneras, estos obstáculos se supone que pueden ser superados por los expertos en este campo acortando los plazos u otros procedimientos que no necesariamente vayan en desmedro de la transparencia. Finalmente, la factibilidad de ambas medidas salta a la vista al observar que el Balance General del Banco de Guatemala al 31 de agosto de este año, muestra depósitos de Q9.2 millardos a favor del Gobierno. Estas dos medidas son el medio más rápido para corregir esta desaceleración económica y ahí están los fondos para su ejecución. El único ingrediente que está ausente es la voluntad política.

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