Miércoles 19 DE Junio DE 2019
Opinión

El diálogo como instrumento para fijar posiciones

El país se mantiene estancado en posiciones, olvidando negociar.

 

Fecha de publicación: 24-10-16
Por: Richard Aitkenhead Castillo

En las últimas semanas he tenido la oportunidad de participar en varios eventos con representantes de diversos sectores sociales y económicos. Para mi sorpresa, la experiencia ha significado un retorno en el tunel del tiempo, a épocas de las etapas iniciales de nuestro proceso democrático. Tuve la impresión que el país se mantiene estancado en posiciones, olvidando negociar siempre por intereses y sin buscar situaciones ganar-ganar. Me llamó la atención las lecturas tan diversas que puede darse a situaciones concretas y, quizás, lo peor de todo, como preferimos apostar a que no cambie el modelo deficiente actual, antes de arriesgarnos a ceder en algo las ventajas obtenidas a lo largo de estos años.

Me pareció entender que el diálogo, un mecanismo tortuoso pero inevitable, es útil para fijar posiciones más que para alcanzar acuerdos. La premisa parece sencilla pero es desastrosa: solo podemos acordar aquello que mejore rapidámente las prebendas o beneficios que se han acumulado, porqué no existe ninguna intención de arriesgar lo que con tanto esfuerzo y paciencia se ha alcanzado. En el mundo de los negocios, equivale a decir, estoy dispuesto a recibir mi parte de las ganancias pero sin arriesgar en nada mi capital en este negocio. Es como quienes manifiestan, que mucho hacen con contribuir con su tiempo, por lo que piden no les soliciten arriesgar también su capital. Eso es para los demás, no para ellos. Es la vieja práctica de negociar siempre desde la posición de poder.

El diálogo es un mecanismo para buscar acuerdos. Para hacer avanzar una agenda. Para definir planes de acción que requieren de ser implementados. Al inicio, se basa en cosas concretas y de corto plazo. Con el tiempo se extiende el alcance y la profundidad de los acuerdos. Se construye la confianza entre las partes y aumenta la disposición a tomar riesgos. Se demuestra que juntos somos más que cada quien por separado. Se enfrentan los desafíos con visión más integral y los cambios se vuelven más profundos. Es la construcción de un futuro diferente. Y el ritmo de cambio se vuelve creciente. De esta forma avanzan los países.

El diálogo político para fijar posiciones es tan solo el primer paso de la interacción social y de la construcción de un sistema no violento de resolución de controversias pero de evolucionar a la construcción de acuerdos. Fueron los pasos iniciales hace 35 años, en los inicios de nuestro proceso democrático. No es posible que sigamos enredados todavía en esa etapa inicial, máxime que muchos de los actores son los mismos, después de tanto tiempo. Quizás este sea parte del problema, son interlocutores acostumbrados a jugar con un doble set de cartas, las que se exteriorizan en público y las que se negocian en privado. En el ámbito público, diálogo de sordos. En lo privado, la búsqueda de mayores privilegios para mis representados. Es el juego suma cero. Por ahora, el diálogo sigue siendo más útil para fijar posiciones, que para alcanzar acuerdos.