Viernes 21 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Ciudades intermedias

Estos esfuerzos conceptuales han sido insuficientes para orientar el espontáneo y desordenado crecimiento de la ciudad de Guatemala.

— Lizardo A. Sosa L.
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Las ciudades intermedias serían o habrían sido resultado del desarrollo de un concepto y de la aplicación de una política de ordenamiento territorial sostenida a través del tiempo, que hubiese abarcado todo el territorio nacional y que habría evitado o morigerado el desigual y desordenado crecimiento de la actividad económica y social que hoy por hoy caracteriza a la ocupación del espacio territorial del país.

El tema del ordenamiento territorial no es de reciente discusión y ha sido traído a cuenta en el reciente Encuentro Nacional de Empresarios que levantó a la discusión pública en torno al tema de las ciudades intermedias. En efecto, ha sido tratado seriamente al menos desde hace unos 40 años, a partir de la divulgación del denominado Esquema Director de Ordenamiento Metropolitano –EDOM–, que si bien se refiere a lineamientos básicos para el desarrollo territorial ordenado del municipio de Guatemala, develó la importancia de considerar espacios territoriales más amplios dando paso al concepto del Área Metropolitana de Guatemala –AMG–, que comprende a los municipios localizados en el entorno del municipio de Guatemala y que tiende a extenderse a la mayoría de los 17 municipios que integran el espacio territorial del Departamento de Guatemala.

El acelerado y desordenado crecimiento “urbano” en el AMG, se inicia con la creación del Mercado Común Centroamericano, favorecido por la política de fomento industrial que concentró exoneraciones fiscales, infraestructura y otras ventajas de aglomeración en beneficio de las empresas que se ubicaran fuera del territorio municipal de Guatemala, lo que hizo surgir no solo importantes inversiones en desarrollos industriales en municipios aledaños esencialmente Villa Nueva, Mixco y Petapa, conectados por las principales redes de transporte terrestre, sin tener en cuenta, lamentablemente, criterios de ordenamiento territorial a nivel general y local. Luego, el terremoto de 1976 y su impacto en áreas rurales de todo el país, causaron importantes flujos migratorios desde al campo, hacia la única ciudad que en ese entonces y ahora, podría o aparentaba poder ofrecer condiciones para vivienda y empleo.

Más adelante, y como respuesta a la ocupación territorial posterremoto, principalmente desde la Secretaría General del Consejo Nacional de Planificación Económica –Segeplan– (ahora convertida en Secretaría General de Planificación y Programación de la Presidencia de la República) se realizan estudios sobre la ocupación del espacio territorial del país, entre otros, la estructura del sistema de centros poblados a nivel nacional y diversas aproximaciones al problema, aunándose el interés y acompañamiento de otras entidades académicas de investigación sobre el desarrollo de las regiones y departamentos.

Estos esfuerzos conceptuales han sido insuficientes para orientar el espontáneo y desordenado crecimiento de la ciudad de Guatemala y de otras ciudades que bien podrían haber contribuido al ordenado desarrollo territorial, salvo las limitaciones del marco constitucional relacionadas con el derecho de propiedad y que, por el contrario, han experimentado procesos de crecimiento desordenado que ya cobran la factura a sus pobladores; tal el caso de Escuintla, Mazatenango-Retalhuleu, Quetzaltenango, Cobán, Chimaltenango, Puerto Barrios-Santo Tomás, y otras, que han perdido la posibilidad de constituirse en “ciudades intermedias” y, como tales, de acelerar el proceso de desarrollo económico y social del país.

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