Miércoles 14 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Ejecución pública rezagada en los departamentos más pobres

Un INDH que no muestra las causas de porqué no avanzamos.

 

— Juan Carlos Zapata
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Mucho se escucha sobre el Proyecto de Presupuesto de Gasto Público 2017. Que si va a terminar en Q79.8 millardos, o si la cantidad va a ser reducida a Q76 millardos, como lo recomiendan ya algunas instituciones para que el déficit no sobrepase los límites establecidos por las propias calificadoras de riesgo. Lo que pocos discuten y que tampoco lo presenta lamentablemente el Informe Nacional de Desarrollo Humano (INDH), es la distribución del presupuesto y la falta de congruencia de la ejecución pública en los departamentos más pobres del país.

En el reciente INDH, que ha sido cuestionado por cierto, no por sus cifras sino por los sesgos ideológicos de varios de sus argumentos y la falta de indicadores actualizados, publicados por las mismas fuentes que utiliza, encontramos que Alta Verapaz es uno de los departamentos con menor desarrollo humano con 0.38 puntos. El informe, falla en no presentar un análisis a profundidad de cuánto es el gasto del presupuesto de egresos por habitante en cada departamento.

En los últimos gobiernos, ha existido una tendencia marcada a ir reduciendo la ejecución por persona en los departamentos más pobres del país, como es el caso de Alta Verapaz. Dicha tendencia se mantiene en el Proyecto de Presupuesto de Gasto Público 2017. Mientras que el presupuesto promedio por persona en 2017 en departamentos como el de Guatemala será de Q7,583, en departamentos con alta población indígena, alta incidencia de pobreza y bajo desarrollo humano como Alta Verapaz, el presupuesto promedio será de apenas Q1,301 por persona, según lo dio a conocer el CIEN en la presentación que realizó para la mesa de competitividad local de San Pedro Carchá, la semana pasada.

Llama la atención que reconociendo el informe el bajo desarrollo humano de Alta Verapaz, en ninguna parte del documento se hace un análisis a profundidad sobre cómo el gasto público por habitante en el departamento más pobre y con menor desarrollo humano, ha sostenido una reducción considerable en la ejecución promedio por persona, pasando de Q2,399 que se ejecutaban en promedio en el 2010 a Q1,521 ejecutados por persona el año pasado.

Reconozco por ello, que la culpa de la conflictividad en nuestro país recae en nosotros como guatemaltecos. Hasta que aumentemos la ejecución pública en aquellos departamentos con mayor pobreza en rubros como educación, salud e infraestructura, vamos a seguir escuchando informes sesgados, que aprovechan una realidad histórica de baja inversión social, para promover la oposición a la inversión ya que la conflictividad hoy genera empleos en la provincia.

@jczapata_s

Fuente: http://fundesa.org.gt/content/files/publicaciones/Presp2017_AV.pdf

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