Sábado 17 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Luis Augusto Turcios Lima (1941-1966) VI parte

Yo le contesté que El amor en tiempos del cólera. Y él me dijo, yo habló español y fui Presidente de Guatemala.

 

— Eduardo Antonio Velásquez Carrera
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En un artículo, de su columna de entonces, Con la mochila al hombro: Pido Perdón, el Comandante guerrillero César Montes, escribió el 18 de diciembre de 1998, en el Diario Siglo Veintiuno, lo siguiente: “Perdón por haberme juntado con el ex oficial del Ejército nacional Luis Augusto Turcios Lima, quien bajo las órdenes de Alejandro De León y Yon Sosa, usaban la pecaminosa violencia en contra de la santa corrupción administrativa y de la sacrosanta tortura que las instituciones del orden aplicaban en contra de los opositores políticos. Me perdonan por haber estado desde 1962 en la fundación de las FAR, junto a los militares entrenados en contraguerrilleros, Trejo Esquivel, Chaconcito, y otros que no usaban calcetines, no se dejaban capturar y luchaban hasta la muerte como el heroico Alejandro De León. Debemos pedir perdón por dejar que los religiosos que nos quisieron acompañar entraran a las filas guerrilleras y predicaran la Teología de la Liberación, que era una obra del Diablo, y según documentos de la NOA, el CADEG y el Jaguar Justiciero, era producto de la coalición del Kremlin y el Vaticano en contra de los defensores nacionales de las buenas costumbres y anticomunistas probados con sangre. Perdón por haber fundado la Guerrilla Edgar Ibarra y capturado sin un solo tiro a los soldaditos que custodiaban la planta de Río Hondo, Zacapa, haberlos desarmado, regañado y luego dejarlos libres por orden del Comandante Turcios Lima”. En su texto, César Montes ya hablaba de la violencia ejercida en contra de la corrupción administrativa en el propio Estado y en las Municipalidades y todo lo que oliera a burocracia estatal, naturalmente en conjunción con el sector privado que se presta a la misma. Y de qué democracia estábamos hablando por aquellos años de la década de los sesentas, si las propias instituciones del orden aplicaban la persecución y la tortura a los opositores políticos. Por ello, se entiende que la muerte de Turcios Lima hizo que la deseperación y las deserciones y hasta las entregas voluntarias de algunos contados guerrilleros hicieran mella en el movimiento revolucionario. Además, la ofensiva contrainsurgente, liderada por el coronel Carlos Manuel Arana Osorio, haya cobrado según estimaciones entre cinco o seis mil personas. Arana Osario, como lo nombraban en los boletines de la Huelga de Dolores, anunció de forma oficial que a finales de 1968 –a casi dos años de la muerte de Turcios Lima– se había neutralizado las acciones militares de las FAR, PGT y del MR-13 y que el Ejército de Guatemala había evitado que la guerrilla “echara raíces” entre la población civil. Arana Osorio también fue conocido como “El Chacal de Oriente” y después fue nombrado agregado militar durante los años finales de Anastasio Somoza Debayle en Nicaragua y posteriormente electo Presidente de la República para el periodo de

1970-1974. Ese fue el militar, que muchos años después, en un viaje de placer a Miami, Florida, siendo ya un anciano poco reconocible, me preguntó en una banca de las afueras de un Mall, qué estaba leyendo. Yo le contesté que El amor en tiempos del cólera. Y él me dijo, yo habló español y fui Presidente de Guatemala. Después de esa derrota temporal, las FAR se separaron en 1968 del PGT, aduciendo graves errores tácticos y estratégicos por parte de la dirigencia del Partido Guatemalteco del Trabajo, decidieron reorganizarse y continuar solos en la lucha por el poder político. Ya se mencionaban diferencias ideológicas en relación a la cuestión indígena, especialmente de los jóvenes, quienes pensaban que la pobreza indígena no debía ser abordada únicamente con el análisis clásico del comunismo ortodoxo de las diferencias de clase social. Por otra parte, Yon Sosa había sido influenciado por los Trotskistas. Continuará…

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