Martes 20 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Para una vida con autenticidad

¿Qué sugiere De la Horra?

 

— Luis Figueroa
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Dada la complejidad y profundidad del Objetivismo, uno querría (o a mí me gustaría) que cuando algunos columnistas abordaran ese tema, lo hicieran “de primera mano”, en vez de aproximarse a él “de oídas”, “a tientas” y, a veces, hasta con el ánimo aparente de desinformar.

Hace unos días, Raúl de la Horra trató de hacer creer a sus lectores que en la obra de Ayn Rand existe una dicotomía tensa entre el individuo y la sociedad; empero, siendo que la sociedad es el tipo de vínculo que nos facilita cooperar, intercambiar y prosperar, ¿qué dicotomía cabría ahí? De la Horra engaña a sus lectores cuando afirma que en la Universidad Francisco Marroquín, la novela El manantial es una biblia que todos los estudiantes deben leer. Uno sabe que esta afirmación no es de primera mano y no es inocente porque aquello es mentira. ¡Solo los estudiantes de arquitectura leen esa obra! No solo porque el protagonista es un arquitecto, sino porque aborda la necesidad humana “de vivir uno su vida con autenticidad y hacer de esta algo extraordinario”, como lo explica Warren Orbaugh, el profesor que comparte aquella obra con sus estudiantes.

¿Es aquella una idea estrambótica, como afirma el columnista? ¿Qué sugiere De la Horra? ¿No deberíamos vivir la vida con autenticidad, ni hacer de vidas algo extraordinario? Lector, ¿preferirías vivir una vida falsa y hacer de ella algo insignificante? ¿Qué clase de maestro no quisiera que sus estudiantes vivieran vidas auténticas y magníficas? Cuando leas El manantial, por favor cuéntame si preferirías ser Howard Roark, o Peter Keating.

¿Qué otras ideas nos comparte Roark? “El hombre no puede sobrevivir, salvo mediante su propia mente…todo lo que tenemos procede de un solo atributo del hombre: la función de su mente razonadora”. “No se trata de elegir entre autosacrificio y dominación, sino entre dependencia e independencia”. “La mente que razona no puede trabajar bajo ninguna forma de coerción”. “El hombre que vive para ser siervo de otros es el esclavo. Si la esclavitud física es repulsiva, ¿cuánto más repulsivo es el servilismo del espíritu?” Esas ideas, ¿te parecen estrambóticas?

luisfi61.com

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