Martes 10 DE Diciembre DE 2019
Opinión

Caducos poderes coloniales

… y el pretendido cerco judicial a Amílcar Pop.

Fecha de publicación: 13-10-16
Por: Helmer Velásquez

Los resabios coloniales, tan presentes en las elites de este país, son pétreos, petulantes e hipócritas. Son el sustrato del orden social impuesto y sostén de la primacía criolla. Los agentes elitarios, presumen de estar alejados de la política; prefieren la discreción en su actuar, se asemejan a la mano invisible del mercado. Generalmente actúan por interpósita persona. Tienen por costumbre tirar la piedra y esconder la mano. Se afanan en exaltar el folklore y promover la belleza indígena. Cuando en realidad, detestan todo aquello que signifique avance de los saberes y los poderes de los pueblos indígenas y sectores populares. Creen que el campesinado es una rémora y los pueblos indígenas un mal necesario, sobre cuya espalda amasaron riqueza. Se lavan la mano con desinfectante importado luego de extenderla a los trabajadores de la finca o a sus “queridos” guardaespaldas. Son los mismos que bloquean el Acuerdo de Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas y “traen” al tata Calvo a sus eventos. Su semblante palidece con solo imaginar el reconocimiento constitucional al Sistema de Justicia Maya.

Los poderes coloniales, son capaces de perder la compostura y poner en riesgo su discreción, cuando la situación lo demanda, cuando atisban peligro. Tiemblan cuando los indios se están juntando e inician el murmullo. Cuando afilan las ideas y hacen propuestas. Como dijimos una vez, son poderes que se están viniendo a menos. Ya no son omnímodos pero aún dirigen la orquesta. Les incomoda el diputado Amílcar Pop Ac. ¿Por qué? Simple: es pensante, Abogado, y se reputa Maya. Su pecado: brindó apoyo jurídico y político a las comunidades kaqchikeles de San Juan Sacatepéquez en su litigio, contra una “de las mejores familias”. Acompañó la búsqueda de justicia. La razón de la miel y las flores versus dólares y cemento. Trabajó para evitar la violación de los derechos humanos y la escalada del conflicto. El éxito de su empeño, comunidades y organizaciones acompañantes, hubiera evitado la tragedia de los Pajoques y el
sufrimiento de aquellas familias.

No pretende esta nota hacer una exaltación del diputado. Obviamente, reconocemos su incidencia parlamentaria, pese a navegar en solitario, en las turbulentas aguas congresiles. Lo que buscamos señalar es la intencionalidad –y la mano blanca– detrás del antejuicio que se le ha incoado. El dardo de la justicia está cargado. Una investigación judicial, imparcial e independiente reconocerá. Seguramente. Que no ha lugar a causa penal en contra del diputado Pop Ac. Otra prueba para la justicia