Domingo 23 DE Septiembre DE 2018
Opinión

La paz no se bota

Escenarios inesperados que están enriqueciendo lo que podría llegar a ser un acuerdo en verdad firme y duradero.

— Manfredo Marroquín
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Contra todos los pronósticos, el triunfo del NO del plebiscito en Colombia nubló los escenarios de quienes apostaban a que los acuerdos firmados entre el gobierno del presidente Santos y la comandancia guerrillera de las FARC, eran suficientes para terminar el más añejo conflicto armado de la región. La población, sin embargo, votó por mayoría, aunque por diferencia mínima, por no validar dichos acuerdos y al no existir plan “B”, el escenario de la incertidumbre se adueñó del proceso.

Sin embargo, a tan solo una semana de haberse realizado el plebiscito cuyo resultado fue leído inicialmente como un triunfo de las fuerzas políticas promotoras del NO, concentradas en el denominado Polo Democrático que lidera el ex presidente Uribe, un escenario igualmente inesperado como lo fue el resultado del NO, empieza a dibujarse como catalizador de una posible definición al conflicto armado.

Mientras los bandos políticos empezaban acercamientos para replantear el proceso de paz colombiano, en una correlación de fuerzas desfavorable al presidente Santos, suceden dos hechos que hacen inclinar la balanza nuevamente en favor de un salvataje del proceso de paz. El primero ha sido el “levantamiento ciudadano” que ha llevado a las más diversas expresiones de ciudadanos a manifestarse en las calles de las principales ciudades, en favor de retomar el camino de las negociaciones antes que el fuego de las armas pueda reactivarse por cualquier acto deliberado o no, de violencia, rompiendo el cese del mismo decretado hasta finales de octubre.

Han sido los estudiantes universitarios los primeros en romper el “impasse”, al volcarse a las calles de Bogotá de manera multitudinaria a solo tres días de haber ocurrido el plebiscito. Remembrando las “marchas del silencio” ocurridas en 1948 y 1989, cuando hartos de las oleadas de violencia que ocurrían en esas épocas, la ciudadanía de entonces salió a las calles masivamente exigiendo el fin de la violencia, los universitarios salieron esta vez unificados (centros de estudio públicos y privados) para demandar la continuidad de los esfuerzos por lograr un acuerdo negociado de paz.

Muchos otros sectores y ciudades se han ido sumando a las marchas ciudadanas por la paz, incluidos municipios muy golpeados por la violencia como el Guapi donde el 93 por ciento votó por el SÍ, el Tarra donde 91 por ciento voto SÍ. La ola ciudadana que demanda el cese de la violencia producida por el conflicto armado, ha convocado a una masiva concentración del campo y la ciudad que espera reunirse en Bogotá el próximo 12 de octubre, pudiendo ser el punto de quiebre a favor de una nueva mesa de negociación.

El otro evento igualmente inesperado llegó con el premio Nobel de la Paz para el presidente Manuel Santos, quien era un fuerte candidato antes de conocerse el resultado del plebiscito. Sin embargo, esta nueva investidura viene a recargar un mandato que estaba prácticamente fundido con escasas posibilidades de salir por si solo del atolladero que significó el resultado adverso del plebiscito para el mandatario.

Estos dos acontecimientos han puesto presión sobre los partidarios del NO, devaluando su triunfalismo y obligándolos a concretar sus propuestas para retomar las negociaciones y rearticular un nuevo acuerdo de paz más incluyente, donde además del Gobierno y la guerrilla que fueron los actores que a solas suscribieron el acuerdo rechazado en las urnas, se suman ahora los partidarios del NO, pero también las expresiones ciudadanas que se están haciendo sentir en las calles.

Los acuerdos de paz pactados por dos partes, Gobierno y guerrilla, están a punto de entrar a un juego más incluyente que nadie anticipó, pero ha sido la misma dinámica participativa del plebiscito más allá de su resultado, la que ha desencadenado escenarios inesperados que están enriqueciendo lo que podría llegar a ser un acuerdo en verdad firme y duradero.

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