Miércoles 21 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Junta Directiva, próximo test del Congreso

Las reformas en la disyuntiva.

 

— Édgar Gutiérrez
Más noticias que te pueden interesar

La vena reformista es débil en el Congreso, y estos sin embargo son tiempos de reformas. A pesar de esa pobre convicción del cambio, este año ha estado surcado por reformas notables y poco resistidas en el Pleno. Por ejemplo, la nueva Ley de régimen interior puso dique al transfuguismo y racionaliza contrataciones y salarios en la administración del Legislativo. Se aprobó una norma de carrera del Organismo Judicial, y la operación del MP ha ganado autonomía. La Ley Electoral y de Partidos Políticos dio un paso adelante al botar el muro del financiamiento y el acceso a medios de difusión en periodos de campaña. Incluso pasaron asuntos tan controversiales como el abatimiento del secreto bancario para efectos tributarios.

Las reformas son parte de la ruptura del sistema de cooptación del Estado político-empresarial que se montó hace 25 años y se reforzó conforme los operadores de negocios y las redes de clientelismo se renovaban cada cuatro años en el poder por la vía democrática. Pero esas leyes son apenas el inicio, y es un inicio en gran parte teórico, que podrá ser positivo hasta que en 2019 haya chance, bajo las nuevas reglas electorales, de renovar la clase política con organizaciones y dirigentes programáticos en el Congreso, el Gobierno Central y las corporaciones municipales.

Entre tanto, los indicios apuntan a que el Congreso seguirá como el niño melindroso, renuente, pero obligado, a tomar sopa. Ahora bien, ¿por qué los diputados habrían de hacer algo contrario a sus intereses pecuniarios y privilegios, si son los representantes del pueblo, electos a través de las urnas? La razón es simple. Sigue operando el mecanismo de depuración judicial –del cual no escapa el propio Congreso– por medio de la CICIG y el MP, con el respaldo político de Washington y de otras capitales; además, la ciudadanía sigue atenta y sabe presionar a través de distintos medios, aunque no haya activado el resorte que la empujó en 2015 a tomar las plazas. Parece indicativo que cuando la gente sale masivamente a las plazas es para botar, así como cuando opta por las urnas es para votar alejando amenazas.

Como sea, el margen de acción de los congresistas es ahora limitado, aunque la elección de la Junta Directiva 2017/18 abre la disyuntiva: sigue el curso de las reformas bajo la dirección de orquesta del presidente Mario Taracena, o se intenta poner un freno para reacomodar al conjunto de actores. Esa elección puede ser este mismo mes, impactando indirectamente la agenda: Ley de Presupuesto 2017, Ley de Competencia y reformas constitucionales, entre otras. Los escenarios que se desprenden de una interrupción del proceso de reformas y debilitamiento de la depuración del sistema, son inquietantes pues pueden llevar a la ingobernabilidad, considerando, además, que las cabezas del Ejecutivo ya caminan, voluntariamente, sobre la zona más frágil de la pista de hielo.

Etiquetas: