Viernes 19 DE Julio DE 2019
Opinión

Balance legislativo

1-0 (primer tiempo), hasta el momento gana la agenda conservadora en el Congreso.

Fecha de publicación: 08-10-16
Por: Franco Martínez Mont

Los diputados del Congreso a regañadientes, presionados, muy pocos con voluntad política y convicción democrática han aprobado de manera inédita en 2016 un pliego de leyes herederas de la crisis y otras normas multisectoriales que estaban engavetadas: Carrera Judicial, Reforma Electoral, Contrataciones del Estado, Régimen Interior y Servicio Civil del Legislativo, Código Migratorio, entre otras, un sprint “institucionalista”, pero en algunos casos, los alocados procesos tienen inconsistencias de procedimiento, deficiente técnica legislativa o poca legitimidad.

Empero, el Congreso no es una institución inerte y simplista, es un campo de batalla entre los intereses, ideologías, relaciones de poder y operadores de los grupos corporativos de capital, de las facciones militares contrainsurgentes, de la Embajada de EE. UU., de las organizaciones sociales, de la CICIG (histeria de los antejuiciados por plazas fantasmas y otros delitos venideros) y del narcotráfico.

En fin, una arena hostil y compleja donde está por definirse la nueva JD del Congreso, la aprobación del presupuesto 2017, las reformas constitucionales al sector justicia y las nuevas reformas a la LEPP, temáticas que tensan a los caudillos y ponen a prueba la representación política de los diputados con sus soberanos.

Por otro lado, el epicentro del poder público se ha centralizado en el Congreso, asumiendo la conducción estratégica del Estado ante la falta de conocimiento y visión gerencial del Ejecutivo, Mario Taracena encabeza la apuesta de Washington por darle estabilidad al régimen, maniobrando con un Congreso amorfo que es presa de su naturaleza conservadora, misógina y racista (Empleo, pena de muerte, iniciativas/acciones en contra de la Ley de Juventud y Ley de Aguas) generando cortinas de humo, desorden, caos y regresividad en materia de derechos humanos (FCN-Nación, PAN, Unionistas, MR, Lider y otros), utilizando variopintas estrategias de sabotaje sobre aquellos fenómenos claves que dignifican al Legislativo y fortalecen el ejercicio de los derechos de la ciudadanía.

Finalmente, debe valorarse la oxigenación del hemiciclo parlamentario a través del trabajo de la Bancada Convergencia, aunado al quehacer legislativo en temas puntuales de otros bloques como Winaq, URNG, EG y UNE, reconociendo que algunos son pequeños, que están poniendo sobre la agenda temas tabúes, que incorporan las demandas de la plazocracia al pleno y que constituyen el contrapoder en un Congreso históricamente corrupto e impune.

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