Jueves 20 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Pros y contras en la coyuntura

A Thelma Aldana, jefa del Ministerio Público; a Miguel Ángel Gálvez, juez de alto impacto y al presidente de elPeriódico, Jose Rubén Zamora, a quienes extiendo mi solidaridad.

— Fernando González Davison
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  1. Me complace hablar de dos actividades importantes realizadas ayer.

El nuevo Informe sobre Desarrollo Humano, que de nuevo vino a exponer el diagnóstico que ya conocíamos del país y el deterioro de la pobreza, mientras la economía, en un giro de autonomía, ha venido avanzando. Pero el costo social ha y sigue siendo muy alto. Hay que reorientar y elevar el gasto público para terminar de una vez por todas con la deuda social. Bravo por Suecia que aportará mil millones de quetzales en cooperación en los próximos cinco años a pesar de los desaires de la Cancillería. Por otra parte, me fue grato asistir a la actividad de Enade donde el empresario social Roberto Gutiérrez, junto a otros invitados estrellas, hablaron de planificar el desarrollo de nuestras ciudades, pues si no la capital va a colapsar por la miopía de las autoridades. La ciudades intermedias tienen que ser planificadas para evitarlo. También me fue grata la presentación de las reformas a la Constitución para su discusión en el Congreso. Me complace el trabajo del equipo de la ministra de Salud, que estoy seguro que hace su mejor esfuerzo; también la lucha contra la corrupción del ministro de Cultura, la lucha del ministro de Gobernación contra las maras… en unión con el MP y la CICIG, que siguen llevando a las cárceles a quienes han cometido delitos.

  1. Pero me fastidia que los políticos que ahora aguardan su sentencia se hayan dedicado a amenazar a la estimada Thelma Aldana, jefa del Ministerio Público; al juez de alto impacto y al presidente de elPeriódico, Jose Rubén Zamora, a quienes extiendo mi solidaridad.
  2. Me revientan los bocinazos de los pilotos de las camionetas extraurbanas, pues siguen sonando estruendosos cláxones en la capital y en el interior. Frenan y paran a su gusto en lugares prohibidos para bajar o subir pasajeros. Además, al acelerar, chorrean ese terrible humo de diésel a diestra y siniestra que ofende la salud de todos los que oyen y respiran. Sus pilotos son los más irresponsables con la vida de sus pasajeros, transeúntes y conductores de vehículos. Como ciudadano estimo que este tema hay que resaltarlo y elevar la presión a la Presidencia y al ministro de Comunicaciones, para que la Dirección General de Transporte haga de inmediato un cambio drástico en la regulación de este servicio. Según Sergio del Águila, de Crónica, esa dirección cuenta solo con veinte inspectores para vigilar a casi mil buses, cuyas multas impagas llegan a los veintiún millones de quetzales. Allí se está consciente de las infracciones que se cometen a diario por exceso de velocidad, conducir sin licencia, llevar sobrecarga e irrespetar las normas de tránsito. El escaso mantenimiento de motores es rutina y las reparaciones se hacen con repuestos comprados en hueseras, razón por la cual provocan accidentes innecesarios.

Tiene que haber una presión y una coordinación de los entes indicados para la reforma de este servicio. Debe coordinarse el defensor de los usuarios del transporte de la Procuraduría de los Derechos Humanos, la Dirección de Tránsito de la Policía Nacional Civil y la Policía Municipal y de la Dirección de Protección Vial (Provial), para que consoliden una propuesta para reformar la prestación de servicios del transporte extraurbano de una vez por todas.

Entre los reclamos que requieren una solución inmediata están que 1) Se prohíban: Los automotores no tengan más de diez años de antigüedad, y que les cambien los motores originales por de tráiler, porque son bólidos contra la seguridad ciudadana, así como las bocinas de enorme ruido, por una simple corneta normal. 2) Se fusionen Provial y la Dirección indicada de dicho ministerio. 3) Seguro obligatorio durante todo el año para responder por la seguridad de los pasajeros y a terceros. 4) Planificar con las municipalidades terminales en las entradas principales de las ciudades para impedir la entrada de los buses extraurbanos en las ciudades grandes, poniendo un trasporte urbano municipal.

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