Domingo 18 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Iniciativa “Reformas a la Ley de Bancos y Grupos Financieros”

Estas reflexiones salen a raíz de las medidas anunciadas para enfrentar eventuales problemas bancarios.

 

— Óscar Álvarez Marroquín
Más noticias que te pueden interesar

Se ha publicado que las autoridades monetarias presentaron al Congreso una iniciativa de reformas a la Ley de Bancos y Grupos Financieros, la que ha sido objeto de diversos comentarios de parte de connotados profesionales, que nos hacen reflexionar sobre las implicaciones que se pueden derivar de ese proyecto sobre las finanzas del país en general. El fortalecimiento de la supervisión bancaria es importante por diversas razones, especialmente por la intermediación financiera mediante la cual el público deposita fondos en las instituciones bancarias, las cuales a través de su actividad crediticia los moviliza hacia la agricultura, industria y servicios, o para las personas que necesitan solventar alguna necesidad. Se considera que esta es la función más importante de la banca, pero no siempre tomamos en cuenta que de esta función conlleva otras implicaciones y riesgos. En primer lugar, la noción de que el Banco Central es el emisor único de dinero en la realidad resulta ser una ilusión si analizamos la composición del medio circulante dentro del cual los billetes y monedas, cuyo único emisor es el banco central, al 8 de septiembre en curso es solamente un tercio en tanto los dos tercios restantes son depósitos monetarios, o sea cuentas de cheques emitidos por los bancos. Para fines prácticos, tan dinero son los billetes emitidos por el banco central como los cheques emitidos por los bancos. Por supuesto, esto es posible en tanto los depositantes tengan la confianza de que su dinero está seguro en el banco. La importancia del adecuado funcionamiento de la maquinaria financiera se hace patente especialmente cuando hay poco dinero en circulación y la actividad económica se resiente o cuando la cantidad de dinero circulando es excesiva respecto a los bienes disponibles en el mercado y se elevan los precios. Por otra parte, la importancia de la supervisión bancaria se hace lastimosamente evidente con la quiebra de alguna institución bancaria.

En segundo lugar, la actividad crediticia implica riesgos que en gran medida se derivan del hecho de que los fondos depositados por el público en cuentas monetarias y de ahorro, pueden ser retirados en cualquier momento por los depositantes, en tanto que la mayor parte de los créditos desembolsados por los bancos son a plazos fijos. De alguna manera, la obligación legal de los bancos de mantener una masa de fondos bajo la denominación de encaje tiende a asegurar la disponibilidad de recursos para hacer frente a un flujo normal de retiros. Esa masa de liquidez es alimentada por las recuperaciones de los créditos y por los depósitos que constantemente llegan a los bancos, tanto a ventanillas como a través de la compensación con otros bancos pero, obviamente, esa liquidez nunca puede ser igual al monto de los depósitos a cargo de las instituciones bancarias porque la mayor parte está colocada en préstamos y otras inversiones. Pero puede darse insuficiencia en la recuperación de los créditos por diversas causas, por ejemplo por análisis defectuoso de los proyectos, por deterioro de los mercados internacionales, como ha ocurrido con el café y en su época con el algodón, porque el cliente principal no pagó a la empresa como ha ocurrido con los proveedores del Gobierno, por políticas crediticias desacertadas en los bancos, o simplemente por mala fe de las partes. Para prevenir la mayor parte de estos y otros riesgos, nuestra legislación contiene diversas disposiciones que han venido siendo revisadas, se supone que para mejorarlas, y la supervisión bancaria siempre ha sido crucial para esos efectos. Entre esas disposiciones legales cabe mencionar la obligación de los bancos de mantener un capital propio en magnitud que guarde cierta proporción al monto de la cartera crediticia y otros activos en los cuales han invertido los recursos de los depositantes. Se considera que esta normativa persigue que el capital de los dueños del banco participe en los riesgos, especialmente los de la actividad crediticia. Al mismo tiempo, de alguna manera tienden a que el endeudamiento de los bancos hacia los depositantes no exceda de cierta magnitud. En Guatemala, al 31 de agosto de este año las obligaciones depositarias de los bancos son aproximadamente ocho veces mayores que el capital bancario.

La legislación preventiva y la supervisión bancaria están encaminadas a mantener constantemente un sano funcionamiento del sistema financiero y contienes disposiciones que persiguen la corrección de situaciones en las que se pone en peligro o se erosiona la liquidez o la solidez de alguna institución y, además, atenuar el daño a los depositantes en el caso de alguna quiebra bancaria. Sin embargo, la historia reciente de algunos países ha mostrado situaciones en las que ni la legislación preventiva ni la supervisión logran sus propósitos, por ejemplo al darse lo que los expertos denominan “riesgo sistémico”, o sea cuando una parte importante o el sistema financiero completo entra en grave riesgo. Esto se da básicamente en dos tipos de situaciones. En una de ellas, los problemas de liquidez o solvencia de un banco pueden contagiarse a otras instituciones, sobre todo por inversiones cruzadas o de alguna manera vinculadas, como es sabido que ocurrió recientemente en Estados Unidos cuando la quiebra de un banco de inversión provocó una cadena de descalabros en otros bancos, o sea cuando debido a las interdependencias entre las instituciones bancarias el fallo de una puede provocar “una caída en cascada de otras”. Afortunadamente, la Reserva Federal actuó para limitar el alcance y efectos de ese fenómeno. En otros casos, un factor macroeconómico puede inspirar en los depositantes desconfianza o en general un fuerte deseo de retirar en efectivo los fondos que han confiado a las instituciones bancarias, lo cual es imposible que todos lo consigan porque la mayor parte de esos recursos ha sido utilizada por los bancos en operaciones de crédito. Aunque la lógica indicaría que en las situaciones de iliquidez que se presenten a un banco este debería responder vendiendo sus activos, esto puede resultar imposible si esa iliquidez afecta a todo o la mayor parte del sistema bancario pues en esas condiciones ninguna institución quiere desembolsar fondos para aumentar sus activos, ni aún a precios fuertemente rebajados. Además, aunque quisieran tampoco podrían si estuvieran enfrentando similar situación. Este no es un caso teórico, como puede recordarnos el caso del “corralito” hace algunos años en Argentina. Tengo entendido que en Grecia también se enfrentó una situación delicada cuyas particularidades desconozco, similarmente al caso del Deustche Bank de Alemania. Las acciones de este banco se desplomaron en la bolsa este año y cuyas deficiencias, según el Fondo Monetario Internacional, pueden repercutir con mayor drasticidad mercados internacionales que directamente en ese país.

Estas reflexiones salen a raíz de las medidas anunciadas para enfrentar eventuales problemas bancarios, como la posibilidad de que el Banco de Guatemala inyecte liquidez a los bancos mediante procedimientos que entiendo no están previstos actualmente, por ejemplo la compra de cartera crediticia, o que pueda convertirse en el dueño parcial o absoluto de bancos del sistema, como estaba contemplado en el derogado Decreto 7-72, que en su oportunidad había sido considerado por algunos sectores inconsistente con las garantías constitucionales a la propiedad privada. Los estados financieros de los bancos publicados permiten coincidir con el señor Superintendente de Bancos acerca de la situación financiera actual de las instituciones, sin embargo estimo que la dolorosa experiencia de otros países aconseja incluir al sistema regulatorio del país las previsiones necesarias para disminuir la posibilidad de pasar por esos trances o al menos atenuar sus consecuencias si la mala suerte nos tocara. Considero que si ha habido reacciones negativas a esa noticia, posiblemente obedezcan a insuficiente información y discusión, la cual puede fluir con tranquilidad precisamente cuando no hay problemas de ese tipo.

Etiquetas: