Miércoles 22 DE Mayo DE 2019
Opinión

Encuentro de dos mundos

Los conquistadores modernos marginan a los gobiernos y desplazan la actividad productiva por la especulación financiera.

Fecha de publicación: 04-10-16
— Amílcar Álvarez

La celebración del descubrimiento de América el 12 de octubre provoca alboroto más de la cuenta por considerar algunos que somos la expresión de situaciones traumáticas y violentas del pasado, al tratar a los indígenas como bestias en la conquista de un mundo distante y distinto en el que se tejieron leyendas o mitos que nos confunden. Las atrocidades cometidas es posible que las consintiera el proceso evangelizador o no pudo evitarlas, responsabilidad que por acción u omisión recae en los pastores que despertaron tarde a esa realidad. Hoy no es hora de reclamos ni reproches, sí de enterrar el rencor y entender que después de todo, olvidar es una forma válida de perdonar. A lo largo y ancho de la América indígena todavía subsiste un mundo intacto arrullado por las tinieblas donde la desigualdad abismal es casi irreparable, situación que se dramatiza con la nueva esclavitud financiera impuesta por el primer mundo que nos asfixia por la manipulación de los mercados y las burbujas de diverso tipo, creadas por sus operadores en las bolsas de valores impidiendo la formación de capital en nuestros países. Esos problemas no pueden ser achacados a la conquista, pero son una muestra de que la nueva es peor que la que el tiempo se llevó, sin dejar de admitir que la estructura mental y social heredada es cercana a la fatalidad. Recordando el desmadre que armaron en la conquista y lo que se clavaron sin devolver, un verso oportuno dice: raza mestiza y confusa / de serpiente y de lechuza / nos hicieron matatusa / con el oro envuelto en tusa / no solo con Celgusa. A estas alturas del baile en lugar de seguir masticando el pasado, hay que tenerlo de referencia evitando que se mimetice y repita envuelto en papel de china, exigiendo educación de calidad y un mejor nivel de vida, la situación no está para asumir posturas decadentes ni radicales.

La esclavitud actual sofisticada y perversa es peor en un sistema que esconde a la perfección su imperfección. Un botón de muestra. En los países desarrollados existen modelos financieros no regulados que realizan operaciones de los llamados derivados por miles de millones de dólares al año, representando fácil el diez por ciento del PIB mundial. Hace décadas establecieron un contrato tipo para las operaciones de derivados –instrumentos financieros de riesgo muy rentables–, que cotizan en relación a un activo subyacente. El inversor no compra bonos o acciones de una empresa ni materias primas, solo especula sobre la variación de los precios de esos activos, razón por la cual se dice que el valor deriva del activo. El fenómeno big data actual es un garito virtual globalizado al realizar transacciones financieras en segundos, manipular tasas de referencia interbancaria, –libor y otras–, además de lavar activos, etcétera, ilícitos por los que han sancionado con multas elevadas a bancos de Europa y EE. UU. Los conquistadores modernos marginan a los gobiernos y desplazan la actividad productiva por la especulación financiera, provocando en el mercado un desorden intenso y extenso que afecta la economía real de manera cíclica, llevándola al borde del colapso. Convertidos en esclavos del consumo somos espectadores de la lucha sin cuartel de la elite mundial que acumula poder y riqueza en diferentes categorías o clases. Al lado de esas fieras los de aquí son puros gatos, tienen en común que se pasan al consumidor por el arco del triunfo: No es una parodia, es la realidad pura y dura. Joya. El maestro Julio Cortázar dice que la coma es la puerta giratoria del pensamiento. Lea y analice la siguiente frase. Si el hombre supiera realmente el valor que tiene la mujer andaría a cuatro patas en su búsqueda. ¿Dónde pondría la coma? Si es mujer después de la palabra mujer y si es varón después de la palabra tiene. Simplemente genial, dice  Maco Dardón.