Domingo 15 DE Diciembre DE 2019
Opinión

El no en Colombia y la resistencia al cambio

El punto esencial radica en que no se podrán implementar los acuerdos suscritos recientemente en La Habana entre el Gobierno y las FARC.

Fecha de publicación: 04-10-16
Por: Renzo Lautaro Rosal

El plebiscito en Colombia fue ganado por los indiferentes (62 por ciento de abstención). Con un 50.25 por ciento se impuso el no. Queda claro que ese tipo de ejercicios son prueba de fuego entre quienes desean profundizar en cambios sustantivos y aquellos que se atrincheran en el conservadurismo a ultranza y no desean dar pasos hacia delante. Cómo me recuerda lo sucedido en nuestro país en 1999. ¿Qué pasará en Colombia a partir del resultado no considerado como opción para muchos? Ese dibujo se irá generando gradualmente, pero desde ya surgen algunas reflexiones.

El sorpresivo resultado pone en entredicho el proceso de paz, puede que genere crisis institucional; implica una pérdida para el presidente Santos y de paso, el reposicionamiento de políticos de la vieja guardia, como Álvaro Uribe. El punto esencial radica en que no se podrán implementar los acuerdos suscritos recientemente en La Habana entre el Gobierno y las FARC. El plebiscito fue un acto político que representó colocar toda la carne en el asador por parte de Santos y Timochenko; ambos arriesgaron su capital político, sus márgenes de legitimidad, ahora ven dañado sus espacios de maniobra.

Los procesos jurídicos contemplados en los acuerdos de paz quedan suspendidos. La transición política de la guerra a la paz queda varada, de momento. Ha sucedido el peor escenario. El presidente y su equipo están obligados a convocar un intenso proceso de diálogo y negociación para contener que arrecien las consecuencias negativas del fallido ejercicio Aunque el referendo era un acto voluntario (no obligatorio), la jugada fue sumamente riesgosa. El Congreso es la pieza que puede ayudar a disminuir el efecto negativo, dando legitimidad a los acuerdos; pero eso está por verse.

Lo esencial es que no cabe la opción de volver a la guerra, el conflicto ha quedado atrás. A pesar de ello, el ambiente es incierto. De momento, ¿qué pasará con la concentración de las FARC en campamentos o la entrega de las armas? Muchos detractores de los acuerdos querrán que se aviven los fuegos y reaparezcan las confrontaciones; apuestas por el retorno del escenario de la radicalización, guerrilla a la cárcel, obstaculizar la salida por la vía política de la guerrilla. El resultado da cierta gasolina a las fuerzas conservadoras, proclives a la guerra que nuevamente refrendan lo que ha pasado con los diversos intentos de poner fin al conflicto.

Se fortalece la línea dura en Colombia, pero también se encienden las alarmas a lo largo del continente por la visibilidad de ese proceso de paz, pero también por el interés que ha suscitado la dinámica política colombiana que ha logrado penetrar y contagiar diversos espacios latinoamericanos. El boom colombiano sufre un fuerte golpe que se expresará, incluso en términos económicos; cooperantes y empresarios también resultan afectados por el revés. Ello, combinado con el avance de los gobiernos de derecha en buena parte de América Latina, el efecto pro Rajoy en España y la fuerte presencia de las huestes de Trump, crean una peligrosa ecuación de resistencia al cambio con efectos de carácter global.

renzolautaro.rosal@gmail.com