Viernes 19 DE Julio DE 2019
Opinión

Niñas libres y felices

Están dando frutos las semillas de libertad.

Fecha de publicación: 01-10-16
Por: Anamaría Cofiño K.

Un país donde las niñas pueden salir seguras a las calles, ir solas a parques, bibliotecas, a pasear y divertirse, es un sueño para Guatemala. En este medio agresivo y hostil, las criaturas viven expuestas a peligros. Es evidente que el Estado no ofrece condiciones para su bienestar, y que a las élites, poco les importa cómo sobreviven las mayorías.

Datos estadísticos recopilados por instituciones públicas y privadas, nos arrojan a la cara una realidad horripilante: niñitas violadas por padres y/o hermanos, por maestros y sacerdotes; nenas forzadas a criar bebés; chiquitas vendidas como vírgenes para consumo sexual; muchachitas explotadas como esclavas, muertes tempranas y un sinfín de historias macabras, nos dicen que estamos en una sociedad turbia, enferma, mala, que es urgente transformar.

En estos territorios, donde el mestizaje se logró a sangre y fuego, a través de violaciones multitudinarias, de expropiaciones y despojos, la historia de violencia es larga y dolorosa. La cultura dominante, patriarcal y racista, cultivó el desprecio hacia las mujeres, sustentando con su filosofía misógina, patrones de violencia que se han ido reproduciendo de generación en generación.

Organizaciones de mujeres y humanitarias han planteado la necesidad de denunciar las situaciones que afectan a la niñez y a las niñas de formas particulares, haciendo propuestas para la superación de esas condiciones negativas. Desde tiempos remotos existían abusos, violaciones, golpizas, crímenes contra mujeres de diferentes edades y condiciones, pero también quienes lo denunciaban públicamente, exigiendo la vigencia de sus derechos.

Las feministas en todo el mundo seguimos poniendo el dedo en esta llaga al exigir que los Estados implementen acciones concretas para que las niñas puedan desarrollarse y crecer, pero también para discutir cómo queremos que sean las vidas de todas las personas, a lo largo de los ciclos vitales.

Nuestra propuesta para transformar las vidas de las niñas en Guatemala plantea que el Estado y la sociedad las prioricen como sujetas de cuidado, como vidas valiosas a las que se les debe dedicar atención y garantizarles acceso a alimentación sana, educación adecuada, a información pertinente, a condiciones y recursos para desarrollar potencias, gozar del afecto y de la interacción con el mundo, sin amenazas ni golpes.

Desde nuestra perspectiva, la organización social debería poner la salud y el bienestar de todas las personas como objetivo fundamental, construyendo condiciones materiales y simbólicas para prevenir enfermedades, carencias, muertes, destrucción, y facilitar curaciones, continuidad, vínculos, protección.

Reconforta saber que en un contexto adverso como Guatemala, haya niñas creciendo con ejemplos y modelos liberadores, que haya gente dedicada a transmitir ideas que rompen con el orden opresivo conservador. Los esfuerzos que hemos hecho y seguimos haciendo entre todas y todos por cambiar este sistema no han sido en balde. Conozco a una amiguita muy brillante de cinco años que no quiere ser princesa, sino presidenta. Con chavitas así, Guatemala tiene esperanzas.