Martes 18 DE Septiembre DE 2018
Opinión

El Imperio de la ley

Revisitando el concepto.

 

— Álvaro Castellanos Howell
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El título de esta entrega puede ser trillado. Pero mi reciente intercambio epistolar con el Dr. Arturo Martínez Gálvez sobre el tema de Estado de Derecho, me ha dejado inquietudes que requieren de abordaje.

Definitivamente, él me ha hecho buscar respuestas ante provocadoras interrogantes.

¿Todo Estado es de Derecho, y por ende Constitucional, por el solo hecho de tener Constitución y leyes? ¿Y por establecer el principio de igualdad ante la ley?

Justo cuando tenía dudas de cómo responder, me llegó, por azares del destino, un simple separador de páginas. De esos que uno usa cuando tiene sueño y necesita detener la lectura, o, cuando lo interrumpen en ese momento íntimo de estar en contacto con las palabras y el pensamiento que ellas conllevan.

El marcador de libros contiene unos breves pero sesudos pensamientos del Magistrado de la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos de América, Anthony Kennedy.

Se titula “The Rule of Law”, que algunos dicen que es la noción anglosajona del Estado de Derecho. Traducido de una forma más literal, se acerca más a la noción de “Imperio de la ley”.

Justice Kennedy, en una enorme capacidad de síntesis, aporta tres elementos para que haya un Estado de Derecho o imperio de la ley, material, y no formal:

1) la Ley es superior al gobierno, y obliga al gobierno y todos sus funcionarios a respetar todos sus preceptos;

2) la Ley debe respetar y preservar la dignidad, igualdad y los derechos humanos de todas las personas. Con esos fines, la Ley debe establecer y resguardar las estructuras constitucionales necesarias para construir una sociedad libre en la cual, todos los ciudadanos tienen una voz significativa en cuanto a darle forma y emitir las reglas que los deben de gobernar;

3) la Ley debe diseñar y mantener sistemas para orientar a todas las personas sobre sus derechos, y debe otorgarles el poder para lograr sus justas expectativas y buscar reparación de agravios sin temor a represalias.

Algunas palabras clave que se obtienen de estos elementos: dignidad de las personas, libertad, democracia participativa, bien común, responsabilidad de los funcionarios. Quizás, solo me quedaría a mí agregar: efectiva separación de poderes e independencia judicial. La “Ley”, escrita con la letra inicial en mayúscula, tal como lo hace Justice Kennedy, es solo aquella que cumple y vela por todo eso. Todo lo de más, por minúsculo, no es imperio de la Ley. No es Estado de Derecho.

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