Miércoles 20 DE Marzo DE 2019
Opinión

Debates presidenciales y elecciones en Estados Unidos

Clinton y Trump en una estrecha carrera presidencial.

— Phillip Chicola
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El debate de anoche entre el candidato Republicano, Donald Trump, y la demócrata, Hillary Clinton, marcó el primer capítulo de la ronda de debates presidenciales en Estados Unidos. En esta atípica elección 2016, que enfrenta a los dos candidatos presidenciales más impopulares de la historia de Estados Unidos, la ronda de debates seguramente tendrá un efecto importante en el resultado del proceso electoral.

La trascendencia de los debates es proporcional a lo estrecho de la carrera electoral. Y en este sentido, la elección 2016 se pinta como una de las más cerradas de las últimas décadas.

De acuerdo con las encuestas más recientes, Hillary Clinton presenta una ventaja promedio de dos a cuatro puntos porcentuales sobre Donald Trump. No obstante, hace tan solo cuatro semanas, la ventaja promedio de Clinton era de nueve puntos. Y si bien Clinton sigue a la cabeza en la mayoría de los “Estados bisagra” como Wisconsin, Virginia, Michigan, Colorado, Nuevo Hampshire y Pensilvania, su margen de error es cerrado. El hecho que Estados clave como Florida o Carolina del Norte parecen estar inclinándose hacia Trump, indica que la carrera por alcanzar los 270 votos del Colegio Electoral será más cerrada aún.

A ello agreguemos el efecto de los vicepresidenciables. Mientras el principal activo de Tim Kaine, compañero de fórmula de Clinton, es la posibilidad de definir la elección en el Estado clave de Virginia; Mike Pence le ofrece a Donald Trump el apoyo de las elites y maquinaria republicana. En pocas palabras, Trump fue mucho más estratégico en la elección de su compañero: Pence le permite aplacar el “fuego amigo” a lo interno de un partido republicano que no simpatiza con su presidenciable.

Finalmente, las condiciones políticas de las últimas semanas también han favorecido un entorno electoral cerrado. Los ataques en Nueva York, Nueva Jersey, Minneapolis y Seattle han contribuido a validar el mensaje de seguridad nacional de Trump, por lo menos a los ojos de los votantes de centro. Mientras que los disturbios en Carolina del Norte contribuyen a colocar el tema de seguridad y orden en el centro del debate presidencial, tema históricamente de dominio republicano. No obstante, frente a estas variables favorables a Trump, la campaña de varios deportistas por visibilizar una aparente persecución racial de las fuerzas del orden contra la población afroamericana, y la campaña de estrellas de Hollywood y elites académicas por señalar el peligro que representaría Trump, aspiran a convencer a los jóvenes –segmento históricamente apático– de movilizarse y salir a votar contra el republicano.

En este contexto, la ronda de debates contribuirá a inclinar la balanza. De acuerdo con diferentes estudios de RealClearPolitics, se estima los resultados del debate electoral podrían alterar hasta en un cinco por ciento de la intención de voto. Y en este frente, Clinton lleva las de ganar. Siendo precandidata demócrata en el 2008, su desempeño en debates fue formidable. Además, Clinton presenta una imagen más presidencial, frente a un Trump propenso a errores de improvisación y de comentarios fuera de lugar. Además, Trump se encuentra en un terreno inexplorado: siendo precandidato nunca participó en un debate estando atrás en las encuestas, por lo que no está claro cómo se comportará en una situación como tal.

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