Jueves 21 DE Noviembre DE 2019
Opinión

Gloria Álvarez y los políticos pasajeros

Debut y despedida.

Fecha de publicación: 22-09-16
Por: Méndez Vides

La falta de coherencia personal y de escuela partidaria es lo que mata a quienes ingresan ingenuamente a la política. Un buen carpintero independiente se forma trabajando al lado de un maestro, realizando una a una cada tarea, aprendiendo a diferenciar el estado de la madera y las mañas de la herramienta. ¿Cómo se va alguien a convertir en político partiendo de la nada? ¿Solo porque pueden desenvolverse en público o porque les da la gana? Sin experiencia ocurre lo de la joven Gloria Álvarez, quien deslumbró en una convención de la juventud en el extranjero con un discurso ultraliberal que despertó seguidores y detractores. Pronto se hizo bastante conocida, un posible cuadro político extremista para el futuro, mujer, joven, con su gesto despectivo de boca que la hace perder simpatía pero posible prospecto para representar una línea de pensamiento en el debate democrático. Entendemos como saludable y necesaria la discusión desde distintas fuentes de pensamiento: verdes, liberales, marxistas, conservadores o cuanto partidismo exista, no para que se imponga una facción sino para encontrar el balance que se deriva del análisis social abierto. Lamentablemente, la chica tuvo su debut y despedida, porque se acaba de tornar viral una grabación suya donde insulta, echa sapos y culebras, y desprecia a la patria que no admite como propia en un discurso que está superando en atención al último delirio fallido de nuestro Presidente. La niña incoherente evidenció su verdadero rostro humano, la distancia entre la apariencia y lo real. El audio la perseguirá el resto de su vida, sus opositores lo sacarán a luz cada vez que ella intente perseguir una posición política. A menos que Guatemala no se componga y ella tenga el cuero tan grueso como el de los diputados que defienden a Luis Rabbé y la corrupción, añorando el reino de la impunidad. Los memes sobre la dichosa Gloria son divertidos, como cuando los “brochas” de las camionetas rojas la niegan como parte de su gremio, o donde la proponen para que dirija la porra de mareros que siguen a un equipo de fútbol, o ironizan proponiéndola para que reemplace al lúcido vocero presidencial, Heinz Heimann, quien afirmó que no existe crisis política en Guatemala, obviando a la población que sacude las redes sociales pidiéndole espontáneamente al mandatario que no llore, que no se duerma, que no pida perdón continuamente ni impida la libre expresión, porque lo que se necesita es que funcione el sistema. No se le quiere en inauguraciones ni regalando escritorios como es el estereotipo anticuado en las películas mexicanas, y menos que nos pida paciencia, lo que queremos es acción y resultados, y el tiempo se fuga precipitadamente. El Presidente debe completar su período para impedir el desastre nacional, pero también debe poner de su parte o no lo logrará. Después, ya podrá desaparecer aliviado como la chica con boca de carretera.