Viernes 21 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Obligada investigación

— EDITORIAL
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El pasado miércoles, el médico Erwin Raúl Castañeda Pineda, de 61 años de edad, falleció al ser ingresado de emergencia al Hospital Militar, localizado en la zona 16 de la Capital, proveniente de la cárcel en la Brigada Militar Mariscal Zavala, ubicada en la zona 17 de la Capital, donde se encontraba guardando prisión preventiva desde el 27 de mayo de 2015.

Castañeda Pineda fue ligado a proceso penal por haber pertenecido a la Junta Directiva del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) que autorizó la presunta contratación irregular de la Droguería Pisa, por la suma de Q116 millones, para dar tratamiento a enfermos renales crónicos afiliados al IGSS, algunos de los cuales fallecieron presuntamente debido a una mala atención. El médico Castañeda Pineda formó parte de la Junta Directiva del IGSS en representación del Colegio de Médicos y Cirujanos de Guatemala.

El Ministerio Público (MP) y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) iniciaron la persecución penal contra los miembros de la Junta Directiva del IGSS, presidida por Juan de Dios Rodríguez, quienes, a la fecha, están ligados a proceso penal y guardan prisión preventiva.

Castañeda Pineda había solicitado su excarcelación debido a que padecía quebrantos de salud que ameritaban un cuidado especial. No obstante, el respectivo juzgador aparentemente denegó la excarcelación solicitada, sin que se conozcan las razones.

El Director del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), Jorge Nery Cabrera, informó que una pancreatitis hemorrágica fue la causa del deceso del médico Pineda Castañeda. Asimismo, Cabrera explicó que el resultado de la necropsia que se le realizó al cadáver del galeno demostró un “cuadro médico complicado y graves problemas en el páncreas”.

No obstante, Rudy Esquivel, vocero del Sistema Penitenciario, informó que Pineda Castañeda no contaba con orden judicial para recibir atención médica de manera regular. “Nosotros ignorábamos si padecía de alguna enfermedad, pues no contábamos con una prescripción médica”, agregó Esquivel.

Increíble, pero cierto. El médico Pineda Castañeda padecía de pancreatitis hemorrágica, una enfermedad crónica que amerita un tratamiento médico especial. De hecho, la pancreatitis aguda es una enfermedad muy grave y potencialmente letal; por ende, todo paciente con este diagnóstico debe ser referido para hospitalización inmediata.

Sin duda, el Estado, que, conforme la Constitución, tiene una vocación humanista, está en la obligación de preservar los derechos humanos a la vida y a la salud de todas las personas que se encuentran privadas de libertad, tanto cumpliendo penas de prisión como bajo prisión preventiva. Al efecto, debe existir una coordinación institucional entre el Sistema Penitenciario, el MP y el Organismo Judicial para que los privados de libertad sean debidamente atendidos y medicados cuando se encuentran sufriendo quebrantos de salud.

Dadas las circunstancias del fallecimiento del médico Pineda Castañeda, el MP debe iniciar una investigación a fondo, a fin de determinar si hubo o no negligencia o imprudencia de funcionarios y empleados; y, en su caso, deducir las responsabilidades legales consiguientes.

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