Jueves 15 DE Noviembre DE 2018
Opinión

El informe presentado a la OEA evidencia la gravísima responsabilidad de Belice (Parte IV)

Las fuerzas de seguridad de Belice, que son confesas, han querido calificar su confesión.

— Acisclo Valladares Molina
Más noticias que te pueden interesar

La prueba de la calificación que hacen las fuerzas de seguridad de Belice –paramilitares y militares– del homicidio que fuera por estas perpetrado y que pudiera descartarlo como asesinato, todo apunta a que fue un asesinato –homicidio agravado– no será fácil para los paramilitares ni para el oficial militar que les comandaba (los disparos de este no impactaron al menor pero sí lo hicieron los de los paramilitares que se encontraban bajo su mando) y no será fácil porque al lado del cadáver del niño guatemalteco no se encontró ningún arma lo que prueba que se encontraba desarmado y coincide con el hecho de que recibió los disparos por la espalda.

Si bien, desarmado el niño que fue muerto, podría haberlo estado su hermano, niño de 12 años quien, herido, logró huir o bien, su padre, también herido y quien también escapara, tratándose, en todo caso, de un arma cuya existencia no ha podido ser probada.

Pese a no existir físicamente el arma que habrían tenido –no el niño muerto puesto que consta que estaba desarmado– pero sí su hermano más pequeño o su padre, existiría a favor de los paramilitares y del militar beliceños, el rastro encontrado por los expertos, dos meses después de los hechos, dejado por un proyectil que impactó ramas en dirección –de dónde estaban las víctimas– a aquel en que se encontraban los paramilitares y el militar, –ilesos– rastro muy importante para ellos pero muy poco confiable por tratarse de una escena del crimen ya contaminada.

La contaminación de la escena del crimen se desprende del propio informe en el cual afirman los expertos que antes de que ellos estuvieran en el lugar ya habían estado AL MENOS –el subrayado es mío– cuantas personas quisieron hacerlo, entre ellos, vecinos de la población cercana y miembros de la ONG y del Ejército de Belice, ambos implicados, así como, también, del Ejército de Guatemala etcétera.

En todo caso ¿Quiénes nosotros para juzgar las responsabilidades individuales? ¿Quiénes, los expertos? Para eso los jueces de Belice y, si estos no lo hacen, nuestros jueces.

Es ante ellos que deberán probar los paramilitares y el militar beliceños la calificación que pretenden hacer del homicidio confesado con la circunstancia eximente de la legítima defensa o, al menos, de esta como atenuante, si imperfecta, o de aquella otra del estado de emoción violento –miedo– con el que habrían hecho los disparos.

El informe realizado para la OEA por dos expertos (comisión de dos expertos) no entra al tema de las responsabilidades individuales –no podía– pero deja clara la responsabilidad de Belice en todo lo ocurrido y en los sucesos subsiguientes: La responsabilidad se desprende de los hechos constatados y que nadie refuta.

Constituye un error de los expertos en balística no señalar que la contaminación de la escena del crimen hace muy poco confiable el único hallazgo que podría abonar la calificación de la confesión que pretenden los paramilitares integrantes de las fuerzas de seguridad de Belice ya que, si bien es cierto que hacen obvia la contaminación, con pelos y señales, puede pasar inadvertida para los legos, siendo los receptores del informe diplomáticos, personas que no son jueces ni fiscales y que, lo más probable, jamás lo hayan sido.

Quien no respeta una vida, ninguna respeta y quien justifica un crimen, todos los crímenes justifica.

Grave, pues, para una Organización Internacional y para un Gobierno Democrático, el intento de pasar la hoja –la vida del ser humano, irrepetible. Grave para un Gobierno Democrático recurrir a la retórica y abstenerse de enfrentar el bochorno que significa –independientemente de las circunstancias– segar la vida que segaron, ya atropellado como había sido anteriormente el menor en sus derechos humanos –derechos de niño– cuando detenido en el mes de marzo inmediato anterior a su muerte se le interrogó por sus fuerzas paramilitares y se tomó un video que la ONG a que estas pertenecen maneja a discreción, violación que también se desprende del informe.

Momento este de reflexión y de respeto que debe ser absolutamente ajeno a la retórica. Momento que debe serlo de humildad y de enmienda.

Etiquetas: