Jueves 15 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Morfeo evadió al equipo

La mejor disculpa, es la verdad.

— mario mérida
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El breve pestañazo presidencial motivó memes y bromas; algo normal en un país en donde los ciudadanos no tienen motivos para reír, ante el cotidiano cabalgar de la muerte, decepción e ira por el conocimiento de la corrupción pasada y presente. El enfoque personal no tiene que ver con la morbosidad, sino con lo que se puede deducir del mismo. Lo que se observa claramente, es que alrededor del Presidente hay un grupo de personas, pero no un equipo de trabajo.

El Organismo Ejecutivo, es un rompecabezas en el que cada pieza responde a un poder externo y una representatividad circunstancial. Eso no es malo, porque la inclusión y distribución del poder facilitan la buena gobernanza, que promueve “… la equidad, la participación, el pluralismo, la transparencia, la responsabilidad y el Estado de derecho, de modo que sea efectivo, eficiente y duradero” (http://www.un.org/es), siempre cuando que los actores que representan esas parcelas de poder y representación, estén conscientes que actúan institucionalmente y no de manera gremial.

El hecho tiene que ver en gran parte con las personas cercanas al Presidente. ¿En quién confía?; ¿Qué rol cumplen las personas a su alrededor?; ¿Quién o quiénes son las personas autorizadas para advertirlo de algún inconveniente? Las respuestas son importantes para el Presidente, no para el público. Algunos de sus colaboradores debió recomendarle, que solamente inaugurara la presentación del presupuesto, porque la parte técnica es responsabilidad del Ministro de Finanzas y su equipo, así como de los Ministros de Estado y el Secretario de Segeplan, por mencionar los más importantes.

Cualquiera de las respuestas planteadas, nos designaría a la persona de mayor confianza; que enterada de los desvelos y agotamiento causados por el análisis y discusión de un presupuesto –que no satisface nunca a expertos y legos–, estaría pendiente para actuar oportunamente al momento de observar algún indicador previo al pestañazo.

Por último hay que reprochar las excusas vertidas por el portavoz gubernamental, es imposible negar lo obvio. La mejor disculpa es la verdad. El Presidente no es Superman.

Debo señalar la aviesa intención de los responsables de comunicación gubernamental, de hacernos creer que el video fue manipulado. Si es cierto que fue un plan para dañar la imagen presidencial, el medio que se prestó a ello, no debe tener acceso a las actividades presidenciales.

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