Lunes 18 DE Noviembre DE 2019
Opinión

Linchamiento en Bolivia

Serenidad y habilidad.

 

Fecha de publicación: 01-09-16
Por: mario mérida

Hace once años escribí el artículo De Bolivia a Guatemala que hoy comparto por las similitudes existentes en la actualidad.

La audaz acción del presidente Carlos Meza de presentar su renuncia (2005) al Congreso y el hecho de no aceptársela, quizás terminó de facilitar las cosas a los grupos que piensan que llegó el momento de promover la autonomía de algunas regiones, como lo comenta César Rojas Ríos (La Prensa – Bolivia 09/03/2005) “Los conflictos siguen hoy un cauce ideológico. La conflictividad hoy entró en una etapa de politización integral. Es decir, no sólo tenemos malestar trajinando en las calles, sino política movilizada. Pura y dura. A la espera de detonantes (“tarifazo”, “impuestazo”, “dieselazo”), no para lograr demandas reivindicativas, sino como medios para alcanzar objetivos políticos”.

El país está en una situación similar a Bolivia (2005). La existencia de causas plenamente identificadas así lo indican, entre ellas el temor por el alto índice de inseguridad y violencia, el desempleo, el rechazo a la explotación minera, las dificultades para alcanzar la meta fiscal de Q25 mil 300 millones, los primeros brotes de corrupción, los efectos del Tratado de Libre Comercio (TLC) aprobado por el Congreso y las reacciones de los grupos sociales opuestos al tratado; particularmente la Coordinadora Nacional Indígena y Campesina, con su llamado: “… llamamos al pueblo de Guatemala a un levantamiento nacional prolongado en demanda de tierras, no a las concesiones mineras, rechazo a los desalojos, no al TLC en las comunidades y para demostrarle a los gringos, a las empresas transnacionales, al presidente y a los diputados nuestro rechazo a sus políticas neoliberales, y que el poder de los empresarios y partidos traidores al pueblo más pronto que tarde caerá al suelo, con la lucha organizada de todo el pueblo”. “La gobernabilidad pende de la serenidad y habilidad del Presidente y, en la madurez y seriedad de la dirigencia social. Porque, aquí no funcionará la renuncia del presidente, a menos que sea de carácter irrevocable. Los arribistas lo saben y sólo esperan la oportunidad para intervenir. Estamos pues en el arranque del fin de la Vieja República de Guatemala (21/04/1847), lo cual es difícil de aceptar por algunos”.

Lo referido calca la vigencia de lo expuesto hace una década. Por lo tanto la recomendación es válida. No obstante es necesario un poquitín de inteligencia estratégica.