Sábado 22 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Las exenciones fiscales son antidemocráticas

“Guatemala invierte en salud y educación menos que países vecinos como Costa Rica”.

 

— Miguel Ángel Sandoval
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Es el viejo dilema en nuestro país. Existe un rechazo extendido a los nuevos impuestos. Ello tiene relación directa con la corrupción de los últimos gobiernos. Pero hay un dato que es necesario discutir con claridad sin las trampas de los voceros del Cacif como Jorge Briz cuyo gremio no tiene calidad moral pues no paga impuestos y los evade como se ha demostrado. Si se cerraran todas las llaves de la corrupción todos los negocios a la sombra de la corrupción, tendríamos una situación en la cual los recursos aportados al fisco no alcanzarían.

En este caso, hay un proceso que tiene a los funcionarios del último gobierno en la cárcel. Y ahora vemos, a una lista enorme de empresarios igualmente corruptos que no han pagado sus obligaciones fiscales por muchos años. Si se resolviera esta situación, la plata igualmente no alcanzaría para tener una educación decorosa, una salud al alcance de todos, seguridad ciudadana, infraestructura decente. En fin, viviríamos mejor.

Cualquier dato serio nos dice que Guatemala invierte en salud y educación públicas menos que países vecinos como Costa Rica. La diferencia llega a ser abismal. Y aunque nos irrite saberlo, en ese país se pagan muchos más impuestos que nosotros, y por supuesto viven mejor que nosotros. Pero no solo la oligarquía, en general los ticos viven mejor. Con salud y educación públicas, entre otras diferencias.

Lo que nos falta es una reforma tributaria progresiva y que en verdad sea democrática, sin privilegios y sin exenciones. No puede haber democracia sin iguales en derechos y oportunidades. No puede existir democracia con privilegios y con exenciones. Un ejemplo que no deja dudas. El IVA ha aumentado del siete por ciento al diez por ciento y luego al 12 por ciento en sucesivas reformas o paquetazos fiscales. Mientras las exenciones se han mantenido en esos ajustes. Los privilegios también. Han aumentado los plazos de los beneficios, de diez en diez años, de forma indefinida.

Hoy sabemos que colegios privados tienen privilegios y están exentos de impuestos. Universidades privadas también. Iglesias igualmente con privilegios. Eso no es democrático y no genera igualdad de derechos. Hay unos que tienen derechos y otros que no tienen. Así de fácil. Por esos privilegios antidemocráticos es que hay oposición a nuevos impuestos. Pero no hay que equivocarse. Sectores empresariales no quieren pagar nada, ni mejorar salarios, ni invertir en la responsabilidad social. Son como el azadón.

Que siga la lucha contra la corrupción, que la justicia haga su trabajo, y discutamos sobre la naturaleza antidemocrática de las exenciones y los privilegios. Solo así se podrá caminar hacia una reforma tributaria globalmente progresiva y democrática. Insisto, Guatemala tiene la tasa de tributación más baja del continente y ello no puede llevarnos a rechazar siempre y para siempre los impuestos. No les hagamos el juego a los empresarios corruptos.

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