Lunes 17 DE Febrero DE 2020
Opinión

¡No al proyecto presupuestario 2017!

Fecha de publicación: 29-08-16
Por: EDITORIAL

Ha trascendido que el Ministerio de Finanzas Públicas (Minfin) solicitará al Congreso que apruebe un presupuesto de gasto público para el año 2017 de Q 79.378 millardos, lo que supone un gasto público incremental de Q8.582 millardos, ya que el presupuesto de gasto aprobado para 2016 ascendió a Q70.796 millardos. Por tanto, el gasto público, de aprobarse el proyecto que presentará el Minfin, aumentará en más de un 12 por ciento.

Para el pago de estos gastos estatales se proyectan ingresos tributarios por la suma de Q53 millardos, que ya es optimista dada la marcada desaceleración económica, reconocida por el Banco de Guatemala (Banguat) e, incluso, por el mismo Minfin, que podría agudizarse en los próximos meses, por lo que la brecha presupuestaria podría ascender a Q22.300 millardos.

Para ninguno es un secreto que la recaudación tributaria no levanta como se quisiera, debido, entre otros factores, a: (i) La aplicación del “mamarracho tributario” aprobado en el año 2012, que se centró en aumentar el Impuesto Sobre la Renta (ISR) a la clase media y en sabotear la recaudación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y la recaudación aduanera; (ii) La erosión de la moral tributaria derivada de los escándalos de corrupción que han sido revelados por la CICIG; (iii) La disminución de las importaciones de bienes de consumo y de capital, que ha redundado en una menor recaudación arancelaria y del IVA; (iv) La desinversión y el retraimiento de la inversión productiva debido a la inseguridad jurídica imperante; y (v) El cierre de empresas y fuentes de empleo, debido a las condiciones económicas, sociales y políticas prevalecientes.

Por otro lado, seguramente se incorporará al proyecto de Presupuesto 2017 multimillonarios renglones de gasto público que, como siempre, acusarán un alto grado de opacidad, despilfarro y corrupción, especialmente aquellos desembolsos destinados a clientelismo (el listado geográfico de obras de los diputados constructores), burocratización, lesivos pactos colectivos de trabajo, subsidios incontrolables y financiamiento del “sistema paralelo de gasto público” (fideicomisos, oenegés, fondos sociales, secretarías presidenciales, deuda pública flotante y demás).

Empero, la pregunta del millón ha vuelto a ser: ¿Cómo se financiará la brecha entre los efectivos ingresos fiscales y el techo presupuestario de gasto público? Sin duda, la respuesta volverá a ser la misma: con más impuestos y con más deuda pública.

En materia de aumento de impuestos, la “receta mágica” de los “militantes tributarios” va desde aumentar el ISR hasta incrementar el IVA, el IUSI, los impuestos a la distribución de combustibles y al cemento, los impuestos a las transacciones bancarias y con tarjeta de crédito, el impuesto a la telefonía celular, el impuesto a la adquisición de bienes suntuarios y demás ocurrencias. Por cierto, el nuevo “menjurje tributario” volverá a ver la luz pronto, según han anticipado los gobiernistas y sus tutores. ¡Habrá que estar alerta!

En lo que respecta a la contratación de más deuda pública, le advertimos al gobierno que las tasas de interés se elevarán en el mercado internacional y local, por lo que el crédito se encarecerá y, por consiguiente, habrá que presupuestar un mayor servicio de la deuda pública interna y externa.

De cualquier manera, si el Minfin insiste en aumentar el gasto público para el año 2017, no habrá más remedio que exigir al Congreso que no apruebe el proyecto presupuestario para el ejercicio 2017; y que, por el contrario, rija para el año entrante el mismo de este año, aunque tampoco es la maravilla andando.