Lunes 16 DE Septiembre DE 2019
Opinión

La Hora de las Tentaciones

Fecha de publicación: 27-08-16
Por: EDITORIAL

“Si nos lo hubieran contado al oído, mientras dormíamos, quizás hubiéramos acariciado la esperanza que se trataba sólo de un sueño. Pero así no. Hace [algún tiempo atrás] que están las cartas sobre la mesa, y hasta ahora no se ha logrado trascender el irrisorio clima de la farsa…”. La farsa de creer que se tiene todo bajo control; que la opinión técnica de expertos independientes y la postura de grupos respetables de la sociedad civil vale un pepino; que las críticas de los medios, analistas, columnistas, tuiteros y demás sujetos influyentes de las redes sociales no son más que una incómoda y pasajera molestia; que basta con transar a puerta cerrada con políticos de la vieja guardia para lograr la aprobación de cualquier tipo de legislación.

Como bien dice el reconocido poeta nacional Don Amable Sánchez, citado en las líneas del inicio (La Hora de las Tentaciones, Imprenta Iberia: Guatemala, 1973), una cosa distinta sería si este fallido intento de reforma tributaria hubiera sido un sueño, lamentablemente es la trágica realidad: en Guatemala se juega con la política pública. Lo más peligroso de todo es que existiendo la posibilidad de aprender de los errores, es casi seguro que las autoridades de turno crean que aquí no pasó nada; que las cartas que estaban siempre estuvieron sobre la mesa, los demás pilares de una política fiscal integral, pueden ser ignoradas o devaluadas en una futura nueva propuesta oficial; que el Gobierno crea que puede volver a la carga dentro de un tiempo con un nuevo “parche”, solamente un poco más grande y decorado que el anterior. En estas circunstancias resultaría fatal que las autoridades de turno cedan en la hora de las tentaciones ante el camino fácil: creer que todo se reduce a hacer pequeños cambios y montar un cosmético ejercicio de diálogo para que todo vuelva a la normalidad. Este es el momento de darle rumbo definitivo a la política fiscal y económica en el país. Tampoco hace falta hacer grandes inventos o reinventar el agua azucarada. En materia de Finanzas Públicas la experiencia del Pacto Fiscal muestra el camino a seguir: la hoja de ruta es, en esencia la misma; muchos de los actores principales no han cambiado; la experiencia de quienes tuvieron a su cargo los asuntos técnicos y de seguimiento del proceso está al alcance de la mano. Lo único que falta es decisión, visión de largo plazo y sabiduría. De no ser así, habrá que seguir pagando el alto costo de este “irrisorio clima de la farsa”.