Domingo 23 DE Septiembre DE 2018
Opinión

América, al fin, un continente de paz

Por ello, nuestro continente debe aprovechar esta situación de relativa paz para articularse mejor en lo económico y comercial. 

— Fernando González Davison
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El acuerdo de paz suscrito en La Habana por la guerrilla FARC y el Gobierno de Colombia es un hito memorable para los americanos. Fueron cincuenta y dos años de guerra y cuatro de negociaciones. Ahora tenemos un continente sin tensiones bélicas, salvo los roces fronterizos. Es importante ese hito porque siguen existiendo tensiones guerreristas en los demás continentes. Por ello van las felicitaciones a los actores que lograron ese resultado y al presidente Santos por su tenacidad.

A pesar de los problemas en cada uno de nuestros países, nuestro hemisferio tiene un futuro más prometedor que los demás en términos de paz. EE. UU. mantiene su economía en crecimiento estable porque, contrario a las otras potencias exportadoras, su economía es autosustentable y su comercio exterior privilegia a sus socios y vecinos México y Canadá. Mientras EE. UU. es el principal mercado de Centroamérica que depende de sus remesas. EE. UU. busca ampliar allí su zona económica como parte natural de la geografía que nos une. Habría que profundizar esa relación.

Entretanto, sufren las economías que dependen del mercado internacional como China, Japón, Alemania… Y los países exportadores de petróleo y materias primas. Cuando ese mercado se contrae su PIB hace lo mismo y afecta el empleo de manera significativa. Gran parte de Europa tiene más del 20 por ciento de desempleo, que era una cifra similar a la que sufrió EE. UU. durante la depresión de 1929… China tiene problemas domésticos al bajar el ritmo económico con la mitad de su población aún pobre, lo que provoca disturbios regionales y dispersión, al punto que una guerra con un vecino serviría para unificar al país… La volatilidad de Asia es evidente en cualquier área.

Por ello, Guatemala debería generar una propuesta hacia una integración comercial en el hemisferio, proyecto antiguo, pero que hay que rescatar para mantener estable el continente frente a un mundo tenso. Los cambios que se observan en América del Sur se abrirían a esa propuesta que vendría de un país hermano y no de Washington. A pesar de los problemas vistos en Brasil en lo político, el año entrante su economía como la de los demás de la región, comenzará a mejorar. Ello podría ser más rápido, con una visión hemisférica. Por supuesto que Caracas, Managua y La Paz la van a rechazar, pero habría que enfrentarlos con razones.

Es un plus que nuestra región sea zona desnuclearizada y que EE. UU. esté ahora casi fuera de las grandes tensiones euroasiáticas. Los que poseen las bombas nucleares explican sus movimientos: Japón mantiene el escudo estadounidense frente a China y Corea del Norte, mientras las ojivas de India apuntan a Pakistán y China a la vez, y a la inversa; las de Israel hacia Irán… Rusia contra sus vecinos. Además, la tensión terrorista islámica mantiene en ascuas la seguridad de Euroasia, hirsuta de ojivas nucleares. Ojalá que los poderes regionales de Medio Oriente alienten la paz para terminar esa tragedia, empezando por la inestable Turquía que no quería actuar y al fin lo ha hecho. En los noventa la OTAN y Rusia redujeron mucho su arsenal nuclear y bajaron sus tensiones, salvo por la anexión de Crimea de Ucrania a Rusia. EE. UU. tiene puesto el ojo a Moscú, porque su economía está al borde del colapso y por su fuerte presencia militar en el área.

Por ello, nuestro continente debe aprovechar esta situación de relativa paz para articularse mejor en lo económico y comercial, siguiendo su tarea prioritaria contra la corrupción y por instaurar instituciones transparentes que permitan el desarrollo y salir de la pobreza. Las mafias no deben ser ya permitidas y menos los poderes oscuros que las manejan. Debe hacer cada país su exorcismo para salir de ellos. La diversificación a futuro es la guía para salir de ciclos de alza y la caída de los precios de las materias primas, que mejor uniendo tareas al respecto en el continente Y desalojar el cáncer del narcotráfico con cambios de estrategia. Enhorabuena por el pueblo colombiano. Y mi pésame al pueblo italiano por la reciente catástrofe natural.

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