Martes 11 DE Diciembre DE 2018
Opinión

El contrabando viento en popa

— EDITORIAL
Más noticias que te pueden interesar

Una de las cabezas visibles de la hidra del crimen organizado en Guatemala es el contrabando (introducción o exportación de productos sin pagar los derechos de aduana a que están sometidos legalmente) y la defraudación aduanera (mercaderías introducidas fraudulentamente). Las otras cabezas visibles del crimen organizado son el narcotráfico, la trata de mujeres y niños, el tráfico de armas, la extorsión, el secuestro, el tráfico de madera, el lavado de dinero sucio, el robo de vehículos, la corrupción estatal y el tráfico de personas.

El Fisco deja de percibir decenas de millardos de quetzales anuales, por razones del contrabando y de la defraudación aduanera, por lo que se ha convertido en la mayor fuente de evasión tributaria, que impide que la SAT cumpla con las metas de recaudación tributaria que le impone el Gobierno. Estos delitos no solo se traducen en evasión tributaria, sino que también inoculan el veneno de la corrupción y la impunidad a todas las instituciones estatales, especialmente aquellas que están encargadas del control de legalidad y del castigo a los criminales.

El poder de la mafia es tan grande que el territorio nacional ha caído virtualmente bajo la férula, o sea bajo el control total, de la delincuencia organizada nacional y transnacional, que opera con absoluta impunidad. Esto, prácticamente, significa que el Estado es totalmente impotente para enfrentar a los gángsteres, a las bandas armadas, a las maras y al Estado paralelo, aunque debemos reconocer que la CICIG sí ha venido dando algunos golpes arteros a las mafias, aunque todavía insuficientes.

La impotencia de la justicia sigue siendo patética. La conflictividad ha aumentado exponencialmente y el crimen reina en el país. La compra de voluntades se da a todo nivel y todo se “lava”. Se planea y ejecuta el asalto mafioso de las instituciones del sector justicia, así como el socavamiento del sistema de control financiero del Estado, sin que nadie objete o se oponga. El saqueo y defraudación de las arcas nacionales se hace con cinismo y desparpajo. Los mafiosos y corruptos hacen gala de sus artilugios, trampas, ardides y componendas; y, por supuesto, se pavonean haciendo alarde de sus inmoralidades, lujos y excentricidades. Hasta las otrora condenas morales desaparecieron, al punto que los crímenes de la mafia se cuentan como hazañas y anécdotas.

Por otro lado, ha trascendido que los “capos del contrabando”, no contentos con su desleal “ventaja competitiva” (derivada del no pago de impuestos), hasta se dan el lujo de presionar a las autoridades estatales para que se eleven los aranceles (impuestos de importación) a los productos que ellos internan ilegalmente al país, para que sus competidores, que sí pagan impuestos, prácticamente salgan del mercado, dada la imposibilidad de bajar sus precios.

Los “importadores legales” también son objeto de auditorías fiscales de la SAT que tienen por objeto reclasificar a pie juntillas los aranceles de importación y encarecer las importaciones regulares, lo que, contrastantemente, beneficia aún más a los contrabandistas porque estos simplemente están “exentos” del pago de aranceles, IVA, ISR e impuestos de distribución. ¡Así quien no!

Etiquetas: