Jueves 15 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Sandra Torres, la usurpadora, sinvergüenza

— Jose Rubén Zamora
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No existe, de mi parte, campaña alguna contra la UNE ni contra Sandra Torres, a quien, por cierto, no le queda ni le luce el papel de víctima.

A todos en Guatemala nos consta, porque lo vivimos, y lo documentó Juan Alberto Fuentes Knight en su libro Rendición de Cuentas: Sandra Torres fue el poder absoluto mientras duró el supuesto gobierno de la “esperanza”. (Como decían en los pueblos del altiplano: “Este no es el gobierno de la Esperanza, es el gobierno de la Sandra”.)

Sandra Torres ejercitó de facto la Presidencia de la República, y lo hizo de una manera autoritaria, abusiva e irrespetuosa de las instituciones y autoridades nominadas. El ex ministro de Finanzas, Fuentes Knight, quien lo sufrió en carne propia, lo describe ampliamente: la señora Torres llegó al extremo de ignorar y sustituir al Gabinete de Gobierno, con un gabinete de “Cohesión Social”, a cargo de su capataz Cecilia Palomo.

No sucedía nada en el gobierno si ella no lo aprobaba y consentía, y todos los funcionarios, empezando por el propio Alvaro Colom, entonces su esposo, le tenían pavor y le temblaban.

Eso sí, se cuidó de no firmar nada de nada. En ese punto ella tiene razón. En el caso del Transurbano, aunque Torres carecía de la facultad, simplemente ordenó a la Tesorería Nacional transferencias ilegales, por centenas de millones de quetzales, para este proyecto plagado de corrupción.

Existe evidencia documental del Ministerio de Finanzas de dichas transferencias e informes negativos y muy delicados de la Contraloría General de Cuentas, que dieron lugar a una denuncia en el Ministerio Público y a los allanamientos del pasado viernes 20 y del sábado 21, temprano.

Maliciosa, siniestra, rencorosa, vengativa y sinvergüenza que es, Sandra Torres, junto a sus secuaces, tras la mampara del combate al hambre y la pobreza, condujeron ilegalmente y se beneficiaron de proyectos corruptos multimillonarios como Transurbano, al cual, finalmente, las autoridades judiciales le van a contar las costillas.

Allí se ventilará, con documentos, testimonios y otras evidencias irrefutables, la verdad de las verdades: que Sandra Torres usurpó durante 4 años funciones de Presidente de la República, girando sus feroces, ilegales y amedrantadoras órdenes que hicieron posible el robo millonario de Transurbano, que engordó las caletas de unos cuantos (incluyéndola) y dejó sin servicios básicos a miles y miles de guatemaltecos empobrecidos.

Durante el período en que Sandra Torres usurpó la Presidencia, la deuda pública la creció exponencialmente, el deficit fiscal acumulado también, sin consecuencias ni impactos perceptibles en la vida de los guatemaltecos. Más de Q 12 millardos en carreteras, en infraestructura fantasma que no existe y cifras semejantes en salud y educación que terminaron en un agujero negro, jamás en hospitales, camas, ni medicinas, como tampoco en escuelas ni pupitres. Es más, según las estadísticas las brechas sociales se ampliaron y la pobreza se profundizó.

Estas aseveraciones de ninguna manera son campañas negras  ni maliciosas; son verdades a la luz del día. Como afirmar que Sandra y sus achichincles usurparon el poder de la Presidencia de la República, apalancados con el financiemiento que les prodigó el narcotráfico, especificamente, el “Loco” Turcios (extraditado y de vuelta a su casa) y Obdulio Solórzano (asesinado por rencillas en torno al polvo que no es harina, por Charly Quintanilla). En compensación, Turcios y Solórzano administraron Fonapaz, uno de los fondos sociales destinados a “mitigar” la pobreza, con miles de millones de quetzales, por decisión directa de la propia Sandra.

Asimismo, la apoyaron con financiamiento electoral “Bingotón” Borrayo (también extraditado), a quien dió luz verde para eliminar a Juancho León, otro financista sustantivo de la campaña de la UNE.

El asesinato de Juancho León, erosionó y terminó por romper la estrecha relación de Sandra con Charly Quintanilla, que de la misma manera estaba vinculado al polvo blanco que no es harina, fue financista clave de la contienda electoral de la Doña, era el hombre del lado oscuro de la fuerza en el gobierno y responsable de los nombramientos de los altos puestos de la seguridad del Estado (Ejército y Policía), de los puertos, aeropuertos y las aduanas, entre otras posiciones y cargos estratégicos de las instituciones del Estado.

Para salir de Charly Quintanilla le montaron una conspiración ridícula, con máscara de espionaje.

Sandra apoyó el ingreso de los Zetas a Guatemala, precisamente para que ejecutaran a Juancho León, y junto a su Ministro de la Defensa, el general Valenzuela, proveía, igual que a todos sus financistas del narco, de información, estrategia, protección de sus operaciones, corredores seguros y logística a Ortiz Chamalé, que finalmente, y contra sus deseos, fue extraditado.

La verdad duele, señora Torres. Pero el hombre y la mujer son lo que hacen, no lo que dicen, lo cual más bien recibe el nombre de demagogia.

En estos tiempos del Presidente Jimmy Morales, Sandra y su bancada en el Congreso son los aliados del FCN-Nación en la aprobación del paquetazo fiscal.

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