Lunes 24 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Otro indicador del bienestar: las medallas olímpicas

Los 20 países latinoamericanos cuentan con una población de 605 millones y apenas obtuvieron 30 medallas en total.

— Roberto Blum
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Un par de días antes de concluir los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, la lista de medallas ganadas por país refleja, más o menos adecuadamente, el orden de bienestar de las poblaciones de los países competidores. Así, los diez primeros de la lista son indudablemente los que brindan las mejores condiciones de vida y desarrollo a sus respectivas poblaciones.

Por ejemplo: Estados Unidos han ocupado el primer lugar en 18 de las 28 olimpiadas de la era moderna, ganando al menos 2 mil 449 medallas, de las cuales 1,000 son de oro. Por otra parte, esa superioridad estadounidense se vio superada por los competidores de algunos de los países sede, como en París 1900, Londres 1908 o Berlín 1936, y posteriormente en los Juegos Olímpicos de Melbourne, Roma, Múnich, Montreal, Seúl, Barcelona y Beijing.

En los juegos de Río, excepto China y Rusia –que ocupaban hasta el viernes los lugares tres y cinco en medallas ganadas– la posición de los otros ocho países reflejaba bastante bien el ingreso por habitante, el índice Gini de desigualdad y el bienestar general de sus poblaciones. El Reino Unido, Alemania, Francia, Italia y Países Bajos en Europa, Japón y Corea del Sur en Asia, y Australia son naciones cuyos habitantes gozan de gran bienestar.

China, Rusia, Corea del Norte y Cuba son países que, sin tener un alto nivel de ingreso per cápita, han ganado, sin embargo, un importante número de medallas en los actuales juegos. China, que, con US$7 mil 900 por habitante, se encontraba en tercer lugar; y Rusia, que con US$9 mil por habitante ocupaba el quinto, compiten con otros países cuyo ingreso por habitante supera los US$25 mil anuales. Corea del Norte, un país extremadamente pobre, ocupa la posición 24, con 7 medallas, y Cuba, en la posición 21, con 9 medallas, solo es superada en América Latina por Brasil, con 15 medallas, en la posición número 13.

China, con una población de casi 1,350 millones tiene sin duda una enorme ventaja biológica. El tamaño de su población le permite escoger los mejores entre los mejores ejemplares biológicos para competir en determinados deportes. Brasil, con una población de 210 millones y 15 medallas ganadas, es superado por Rusia, con 150 millones de habitantes y 45 medallas obtenidas. Más vergonzoso para Brasil y el resto de Latinoamérica es que Cuba, con 11.5 millones de habitantes, obtuvo 9 medallas; 8 medallas más que México, que cuenta con 125 millones de habitantes y solo obtuvo 1 medalla de bronce.

Si comparamos el número de medallas con su población, China obtiene una medalla por cada 23.3 millones de personas, mientras que por cada 3.3 millones de estadounidenses se gana una medalla. Cada 1.9 millones de franceses obtienen una medalla olímpica. Cuba, por ejemplo, tiene una relación de 1.27 millones de cubanos por medalla. Catorce millones de brasileños obtienen una medalla en su propio territorio y 125 millones de mexicanos apenas son capaces de producir 1 medalla en estos juegos de Río.

América Latina tiene algunos de los índices más vergonzosos. Es la región más violenta y más desigual del planeta. Los 20 países latinoamericanos cuentan con una población de 605 millones y apenas obtuvieron 30 medallas en total: 1 medalla por cada 20 millones de latinoamericanos. Superamos ligeramente a los chinos en ingreso por habitante y también en número de medallas por habitante. Pero si nos comparamos con Estados Unidos, deberíamos haber ganado 195 medallas, seis y media veces más que las obtenidas en realidad.

Los Juegos Olímpicos de Río han mostrado que, pese a todo, las poblaciones de Europa y los países de origen anglosajón son quienes gozan de un mayor bienestar y desarrollo humano. Nuestra región latinoamericana tendrá que hacer un enorme esfuerzo para superar el agravamiento de nuestras grandes carenc ias. No podemos ni debemos seguir dejando que empeoren nuestras condiciones generales de vida. El costo sería enorme.

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