Miércoles 14 DE Noviembre DE 2018
Opinión

La nueva reforma tributaria de la vieja política

— Jose Rubén Zamora
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Como todos los gobiernos pasados, Jimmy Morales, ignorando sus promesas de campaña electoral, no pudo resistir las presiones y tentaciones para buscar el aumento de los impuestos a toda costa, sin contemplar los efectos y bajo la premisa de que el fin justifica los medios. Al estilo de Harry Potter, su Ministro de Finanzas, como buen mago, sacó del sombrero en cuestión de horas, la iniciativa de ley correspondiente, con todos los maquiavélicos ingredientes necesarios para asegurar la aprobación del paquete tributario por el “honorable” Congreso.

Al contrario de lo que ocurrió con el reglamento de la Ley de Compras y Contrataciones del Estado, –luego de la nefasta reforma conocida como “Dorival-ICEFI” de 2015– con toda la parsimonia del mundo, el Ministro de Finanzas tardó largos seis –6– meses en aprobar dicho reglamento sin resultados, pues los negocios turbios en las compras y contrataciones siguen como de costumbre, el opaco camino de las compras directas.

La aberración tributaria enviada al Congreso tiene todos los componentes para que la realidad social del país, en nombre de la cual se justifica el aumento de impuestos, siga igual o peor aún, el deterioro se profundice. El aumento de Q3 por cada galón de combustible equivale a triplicar el impuesto que hoy se paga por el diésel, insumo básico para los servicios de transporte, tanto de carga como de pasajeros. Y con el más elocuente descaro, se afirma que no existe razón para que los precios aumenten.

No es previsible que el poder de la magia de nuestro Harry tropical alcance para contener o moderar el inevitable incremento en el nivel de precios internos.

Los expertos tributarios del presidente Morales argumentan, descaradamente, que el aumento del impuesto es para recuperar su poder adquisitivo porque ha permanecido constante desde 2003. Sin embargo, ignora maliciosamente, que el ingreso de la mayoría de la población también ha perdido su poder adquisitivo, porque la inflación ha aumentado a un ritmo mayor en todos estos años. Con los precios actuales de los combustibles, el impuesto vigente de Q4.60 por cada galón de gasolina regular equivale a más del 20 por ciento del precio pagado. Con el irracional aumento, el impuesto será de Q7.60, y representará casi un tercio del precio que se pagará. Al sumar el IVA, casi la mitad del pago por la gasolina será para el fisco. Récord mundial de aberración tributaria.

Pero la aberración va más allá. Con el aumento a los combustibles, se duplica la asignación presupuestaria para Covial, el oscuro fideicomiso que supuestamente se encarga del mantenimiento de la red vial del país, pero de todos es sabido que en realidad ha servido para el enriquecimiento ilícito de quienes han tenido el control de esta mina inagotable, donde los padres de la patria, que pretenden aprobar esta semana el paquete tributario, también sacan su tajada de pastel. De esta maniobra siniestra saldrán los recursos para la compra de votos en el Congreso, que permita la aprobación de esta medida perversa, que profundizará la precariedad de los ingresos de la mayoría de la población en situación de pobreza. Esto explica la prisa de aprobar la reforma tributaria de la gente de la UNE, encabezada por Mario Taracena.

En el discurso se recalca que los ingresos adicionales serán para cerrar las brechas sociales en Salud y Educación. Pero esto tendrá lugar quizás en el mundo mágico de Mr. Potter, quien parece ser compatriota de Alicia en el País de las Maravillas, porque los únicos recursos con destino establecido en la nueva reforma fiscal, son los del oscuro Covial. La mayor parte de los demás recursos que rendirá el nuevo paquetazo serán para los injustificables pero obligatorios aportes constitucionales y para los onerosos, lesivos e impagables pactos colectivos con los sindicatos gubernamentales, las plazas fantasma, para instituciones superfluas e innecesarias, para las opacas y turbias contrataciones del Estado. Los puestos y centros de salud ofrecidos a la Ministra de Salud tendrán que esperar para una nueva oportunidad.

Por otro lado, se está otorgando una amnistía en el Artículo 25 del primer capítulo de la propuesta del paquetazo fiscal, donde a los evasores los libran de todo mal. No cabe duda que la única razón de sustento de la propuesta de nuevos impuestos es la sinrazón, más aún, cuando cerrando el “chorro” al contrabando, que como hemos reiterado constantemente, alcanza los Q11 millardos, mientras que el paquetazo rinde Q5.6 millardos, es decir el 50 por ciento de la defraudación tributaria en las aduanas.

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