Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Más reflexiones a propósito de la política fiscal

— Jose Rubén Zamora
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Con su reforma fiscal, el gobierno pretende aumentar los impuestos en Q5.8 millardos, equivalentes al 1.1 por ciento del PIB. La defraudación tributaria en las aduanas de Puerto Quetzal, Santo Tomás y la Aduana Central alcanza los Q11 millardos, equivalente al dos por ciento del PIB; es decir, prácticamente el doble de carga tributaria en relación al PIB que la nueva propuesta de reforma fiscal.

¿Por qué no terminar con el contrabando y por lo tanto con la defraudación tributaria? Si es necesario, que Jimmy, Jafeth y compañía duerman en las aduanas. No es posible, que 34 años después, La Cofradía, El Sindicato, el Grupo Salvavidas, la Red Moreno, La Línea o como se llame ahora este grupo fáctico, siga con el control del contrabando, la internación de drogas, armas e indocumentados y, consecuentemente, en control del país.


Además, es indispensable que despidan a 2 mil 650 empleados del Congreso de la República; que se salga de inmediato del Parlacen, que jamás ha dejado de ser superfluo e innecesario. Una comisión de notables de la ciudadanía –podría ser G40- debe revisar plaza por plaza del Estado, con autoridad de eliminar todas las plazas fantasma y realizar una reingeniería racional de sueldos y salarios. Se deben eliminar los pactos colectivos lesivos, onerosos e impagables, que existen por razones de clientelismo, con los sindicatos gubernamentales.

Se deben eliminar las asignaciones arbitrarias e irracionales que la Constitución establece para determinadas instituciones y entidades y que solo se traducen en la rigidez sin sentido que caracteriza el presupuesto del Estado.

Las medicinas y armas y municiones y otros insumos estratégicos para el país, los debe comprar el Estado sin intermediarios ni comisionistas y se debe implantar una ley de compras y contrataciones abierta, transparente y competitiva, y, en todos los casos que sea posible deben participar oferentes y competidores internacionales.

Todas las frecuencias de la Nación (televisión, radio, telefonía) deben ser subastadas cada diez (10) años de manera abierta, transparente, y con competencia internacional. Esta decisión representaría, alrededor de US$4 billones cada década para el fisco. Basta de privilegios, corporativismo, parásitos, sanguijuelas y depredadores.

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