Viernes 24 DE Mayo DE 2019
Opinión

Ley de Desarrollo Rural Integral

Componer lo que ya tenemos es más inteligente que armar otros rompecabezas para beneficio de pocos.

Fecha de publicación: 11-08-16

Escribo desde mi tribuna de ciudadano, pero con el bagaje de haberme relacionado toda mi vida profesional, de más de 50 años, con el campo y enfocado en realizar tareas profundamente participativas y directamente relacionadas con el combate a la pobreza a través de procesos dignos, de gran participación y con objetivos claros y precisos. Los discursos vacíos e interesados ni el perverso enfrentamiento de clases formaron parte de nuestro quehacer.

Como Ministro de Agricultura de 1986 al 89, gracias al valioso apoyo y al beneplácito de la Presidencia de entonces, pudimos armar un equipo técnico totalmente al margen del partido político de turno, sin manoseos ni transas, el cual funcionó libre y comprometidamente en favor de las muchas comunidades pobres del país. Se integró desde el primer mes de gobierno una amplia red de 3 mil 800 líderes campesinos, hombres y mujeres, que con un modesto estipendio, formaron un entramado decente, amigable y fraternal. Realizaron un gran trabajo con objetivos y metas presentadas por ellos mismos y con resultados limpios claros y objetivos. Recibieron capacitación periódica sobre temas inherentes al mejoramiento de sus propias comunidades. Hubo alegría, entrega, ilusión y realizaciones medibles. No mediaron regalos ni dádivas, sino pequeños préstamos blandos invertidos con alta responsabilidad. Todo era bueno, hasta que a finales del segundo año, la mano de algunos políticos marrulleros de entonces manosearon el sistema con el fin de utilizarlo en procesos de campaña y así terminó la historia, dejando gratos recuerdos y sistemas locales ejemplares que persisten en algunos lugares, por la formación técnica recibida.

No hubo presupuesto del Estado para estas tareas que mayoritariamente se financiaron con ayuda internacional aportada por países amigos, a quienes se rindieron cuentas exactas y resultados visibles. Fue un trabajo de equipo verdaderamente; enorgulleció a muchas personas y subió la autoestima de los participantes.

Hago referencia de esto que es real, para señalar que no es necesario enredar las cosas con un nuevo Ministerio de Estado y su correspondiente dosis de burocracia asfixiante e innecesaria, más la comidilla para algunos grupos y líderes bien conocidos que luchan por la pobreza, no necesariamente para que se reduzca, porque es esta la fuente de sus ingresos. Lo que sí es indispensable, es que los funcionarios, los técnicos y demás personal, relacionado con esta noble misión de reducir la pobreza, utilice estrategias simples, masivas y eficaces de gran participación. Lo que es clave, es abandonar las actividades improductivas en las oficinas de las ciudades y se entreguen de lleno al servicio de las comunidades a las que sirven. Eso exige la vocación de servicio, lo demás, especialmente la “reunionitis” aguda en tantas oficinas, sin sol ni lluvia, es cuento de hadas.

En lo tocante a la falta de tierra para la producción, y a que muchos de los campesinos no la poseen resulta ser otra verdad a medias. Primero: Lo importante para un país, es que las tierras sean productivas, y que el proceso de transformación y mercado se desarrolle ampliamente. En este concepto, a la larga no importa quiénes lo hagan, pero que lo hagan eficientemente. Porque conocemos fincas cafetaleras de más de 3 mil manzanas que producen lo que deberían producir 70 esmeradamente manejadas, como se debe. En el caso de fincas mal aprovechadas, además de ser tierra improductiva en un país de necesidades, se convierten en tentación para quien no la posee y la necesita, lo que resulta en conflicto, que no tiene que ver ni con la derecha ni con la izquierda. Y aclaro, yo no creo en ninguna de estas posturas, solamente en aquella que compromete a luchar dignamente por el bienestar del país. Segundo: La postura que realmente es importante es la que se compone de la gente trabajadora y esta es abundante. Más aún si sumamos a la gran juventud, especialmente rural, que teniendo tantos talentos, no encuentra la forma de prepararse para ocupar mejores espacios en la sociedad, para dejar la agricultura solo a aquellos a quienes realmente les gusta y son buenos para cumplir esa importante tarea.

Termino diciendo que en la primera mitad del año 2011, fuimos contratados por nuestro Colegio Profesional, para hacer un análisis del proyecto de ley 4084. Nuestra conclusión más importante, fue la de no votar por un nuevo Ministerio ni por más complicaciones, sino más bien fortalecer y reestructurar al actual MAGA que como sabemos, adolece de muchos males e incide muy poco en promover la productividad rural. Sugerimos entonces transformarlo en Ministerio de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural Integral, con pies grandes y ágiles en el campo y cabezas pequeñas pero eficaces en las ciudades. En el análisis se propuso un organigrama y un presupuesto preliminar. Pero no sabemos a dónde llegó la iniciativa. Componer lo que ya tenemos es más inteligente que armar otros rompecabezas para beneficio de pocos. ¡No necesitamos más ministerios!

*Colegiado Activo No. 40