Sábado 17 DE Noviembre DE 2018
Opinión

La medición del progreso social

Crecimiento económico no es igual a progreso social.

— Juan Carlos Méndez
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Han pasado más de 80 años desde que Simon Kuznets, galardonado con el premio Nobel de Economía en 1971, explicaba frente al Congreso de los Estados Unidos que es muy difícil deducir el bienestar de una nación partiendo de su renta nacional, es decir de su PIB per cápita. A pesar de dicha advertencia, desde entonces el PIB sigue siendo el indicador por excelencia para medir el desempeño económico y bienestar de los países.

Al enfocarse únicamente en valorar la producción de bienes y servicios de la demanda final, el PIB no considera muchos factores que no pasan por las cuentas nacionales: no mide el bienestar de las personas, no cuantifica aspectos relativos a la degradación ambiental o la capacidad para desarrollar a su máximo potencial a los ciudadanos. Por ello desde los años ochenta varias organizaciones han impulsado una serie de indicadores para complementar las mediciones del PIB, por ejemplo el Índice de Desarrollo Humano, el PIB verde, el Índice de Desarrollo Sostenible, etcétera. En 2010 un grupo de líderes globales promovió la creación de un nuevo índice que bajo el liderazgo de la Universidad de Harvard y el MIT se convierte en el Índice de Progreso Social (IPS). Este índice no mide resultados económicos, se enfoca en determinar la capacidad que tiene una sociedad para convertir la riqueza en bienestar para sus ciudadanos. Para ello define 54 indicadores clasificados en tres grandes dimensiones, la primera corresponde a la capacidad para satisfacer las necesidades humanas básicas, la segunda a la capacidad de mejorar el nivel de vida de las personas y la tercera sobre la creación de oportunidades para maximizar el potencial de los individuos y familias. El IPS tiene grandes virtudes porque mide resultados tangibles en el campo, se puede calcular a nivel macro o micro, inclusive llegando a nivel de una comunidad, municipio o ciudad, y finalmente es un excelente orientador de los esfuerzos públicos que permitan acelerar el desarrollo social sostenible.

La medición del 2015 ubica a Guatemala en la posición 79 de 133 con un IPS de 62 puntos de 100, siendo Noruega el mayor con 88, y la más baja la República Centroafricana con 31. Aunque Guatemala se ubica en la media mundial, la diferencia entre el IPS del área rural y del área urbana es abismal. En los próximos días el Instituto de Progreso Social en Guatemala estará presentando los esfuerzos hechos en el país en relación a la medición del IPS, una importante oportunidad para comprender que crecimiento económico no es igual a progreso social.

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