Jueves 20 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Calidad del gasto: el presupuesto ético

No existe fundamento moral o jurídico para expropiar dinero y malgastarlo.

— Carol Zardetto
Más noticias que te pueden interesar

Hay una cuestión toral en el centro del vendaval que ha provocado tantos cambios en Guatemala: el pago de impuestos y el uso que se da al dinero recaudado. Los casos de corrupción nos han enseñado cómo los más altos funcionarios construyeron un sistema alternativo de defraudación y apropiación ilícita de los fondos públicos.

Sin embargo, los “altos funcionarios” no son los únicos embarrados. Existen horrores que involucran a gente menos visible: el Comité Olímpico Guatemalteco (COG), con sus desproporcionadas y absurdas medidas para beneficiar a los dirigentes deportivos. El viaje a Río, es una afrenta a la ciudadanía: pasajes de lujo, viáticos suntuosos, maletas y ropa. Lo que esta gente hace es ilegal: apropiarse de bienes públicos para uso privado. Sin embargo, argumentan que sus acciones “están basadas en ley”. El asunto apunta a que existen normas hechas a la medida para robar. Son el hilo con que está hecha esa telaraña de poder espurio. Una telaraña que hay que desgarrar.

El segundo frente corrupto son los pactos colectivos que los sindicatos del Estado han negociado con dudosas autoridades. Pactos que llevan a situaciones absurdas: ¡una contadora en el Congreso gana 85 mil quetzales! Simplemente no es racional. Las instituciones tienen finalidades públicas. No están constituidas en beneficio de los trabajadores. Ciertamente una Ley de Servicio Civil podría asegurar beneficios razonables: estabilidad en el empleo, salarios dignos. Pero nunca privilegios destinados a destruir la función misma. Y resulta penoso ver a estas alimañas defender privilegios inmorales como “derechos” que merecen la tutela jurídica.

Finalmente, los encargados de compras parecen seres autónomos, sin control. Los famosos trompos de 18 quetzales por unidad, en el Ministerio de Cultura reflejan cómo el gasto puede ser abusivo, sin estrategia, sin lógica. Y este gasto impide que los fondos fluyan a las necesidades reales. ¿Dónde están los controles internos? ¿Dónde está la Contraloría General de Cuentas?

Hay una construcción antiética del uso de los fondos que hay que desmantelar y esto involucra a miles de personas. Poner en orden el manejo y ser radicalmente exigente en la calidad del gasto son presupuestos éticos que hoy resultan insoslayables. El dinero que se recauda es fruto del trabajo de los guatemaltecos. Aun los más pobres pagan diariamente el 12 por ciento de IVA. No existe fundamento jurídico o moral para la expropiación que el Estado hace de los ingresos y ganancias, sin la certeza de que este dinero servirá para satisfacer, de manera estratégica y con visión de futuro, la urgente necesidad de transformar las condiciones miserables de la mayoría.

Etiquetas: