Martes 19 DE Febrero DE 2019
Opinión

Seguro universal de automotores que protegen vidas y haciendas

Nuestra seguridad y la de nuestra familia es lo más importante.

— Juan José Micheo Fuentes
Más noticias que te pueden interesar

El seguro nació como un servicio social. Las compañías aseguradoras en Guatemala ofrecen seguros de distinta índole: de vida, accidentes personales, gastos médicos, automóviles, daños a la propiedad; y a raíz de la reglamentación vigente, seguros de precio módico. Sin embargo, la penetración del seguro en nuestro medio es de las más bajas a nivel latinoamericano, en buena medida por el limitado poder adquisitivo de la población, baste decir que solo el diez por ciento de los automóviles están asegurados, un serio problema en un país donde abundan los accidentes de tránsito.

El Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) da cuenta que en el año 2010 atendió a 11 mil 197 personas por accidentes de tránsito, 14 mil 175 en 2011 y 16 mil 273 accidentes en el año 2012 que representaron erogaciones por gastos médicos de Q226 millones. Otras cifras alarmantes son las del Instituto Nacional de Ciencias Forenses que registra en el año 2012 el recuento de 1,372 personas fallecidas por causas asociadas a accidentes de tránsito, en el 2013 una cifra de 3 mil 453 y en el 2014 una cantidad de 3 mil 579 muertes. Dando un resultado de 20 muertes por cada 100 mil habitantes, índice alto a nivel regional que demanda la atención del Estado.

En otros lugares como es el caso de Estados Unidos o Europa, las personas no pueden transitar su vehículo sin contar con un seguro, debido a que los seguros son fundamentales para la protección económica de los ciudadanos. ¿Se puede establecer un seguro que compense lesiones y pérdida de vidas por accidentes viales en nuestro país? Sí se puede, estableciendo un programa por etapas que se inicie con un seguro básico que ampare lesiones o muerte de terceros. La prima a cobrar por ser un seguro masivo podría equivaler a un monto de Q50 al mes.

En Guatemala efectivamente la Ley de Tránsito (Decreto 132-96) en el Artículo 29 contempla que todos los propietarios de vehículos automotores deberán contar cuando menos con un seguro de Responsabilidad Civil que cubra los daños ocasionados a terceros a causa de accidentes viales. El Reglamento de Tránsito vigente (Acuerdo Gubernativo 73-98) hablando del seguro obligatorio de vehículos automotores manifiesta que su puesta en vigor se regirá por una reglamentación específica del tema; normativa que no ha sido promulgada por falta de voluntad política. Solamente el transporte extraurbano de pasajeros cuenta con un seguro obligatorio para ocupantes; siendo la experiencia de mucho beneficio a la colectividad pues cuando han ocurrido percances de tránsito, los deudos y lesionados han sido debidamente indemnizados por las compañías de seguro, oportuna y eficazmente.

Es importante entender que se necesita de un seguro contra terceros no porque lo impongan o por cumplir con un requerimiento legal, sino porque nuestra seguridad y la de nuestra familia es lo más importante. Un seguro de este tipo permitiría liberar a los asegurados de efectuar los gastos hospitalarios de terceras personas. Y, el Estado ahorraría miles de Quetzales que hoy se gastan en esos rubros, debido a que las compañías de seguros asumirían esos gastos en los sistemas de salud privados que ofrecen mejor atención y tratamientos.

Complementariamente, se hace imperativo reducir los altos índices de siniestralidad de
colisiones vehiculares mediante políticas de prevención, educación vial, capacitación a pilotos, límites estrictos de velocidad –hay una interesante iniciativa, en debate, de imponer límites máximos de velocidad a autobuses y camiones–, y endurecimiento a las medidas punitivas a pilotos que incumplan con la reglamentación de tránsito.

Un automotor sin seguro, con personas irresponsables al mando, con vehículos sin mantenimiento, laxas leyes de tránsito, falta de capacitación de los conductores, carreteras en mal estado, insuficiente señalización vial y falta de castigo ante las infracciones; nos lleva a pensar que un automotor en ese entorno de carencias y defectos es más letal que un arma de fuego.

Atención señores del poder Ejecutivo en este caso particular, corresponde a ustedes la decisión de poner en práctica estos importantes mecanismos, y formular el Reglamento pendiente de la Ley de Tránsito en lo conducente a seguros, el pueblo debe ser protegido cuando circula en vehículo por la calle.

Etiquetas: