Martes 4 DE Agosto DE 2020
Opinión

Del somocismo al orteguismo

Fecha de publicación: 04-08-16
Por: EDITORIAL

El 19 de julio de 1979 fue derrocado el dictador nicaragüense Anastasio Somoza Debayle (hijo del también dictador Anastasio Somoza García), tras una cruenta guerra civil. Somoza Debayle gobernó Nicaragua de 1967 a 1979. Luego, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) se entronizó en el poder.

En 1985, Daniel Ortega Saavedra, líder del FSLN, asumió como Presidente de Nicaragua y concluyó su mandato en 1990. Entre 1990 y el 2007 gobernaron Nicaragua Violeta Barrios de Chamorro, viuda del asesinado periodista Pedro Joaquín Chamorro Cardenal (editor del diario La Prensa), Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños.

En el 2006 Ortega ganó las elecciones presidenciales para el período de funciones 2007-11. A raíz de que Ortega decidió postularse para la reelección presidencial logró que la Corte Suprema de Justicia declarara que le era inaplicable el Artículo 47 de la Constitución, que prohibía la reelección presidencial y el FSLN lo postuló como presidenciable para las elecciones que se celebraron el 6 de noviembre de 2011, las cuales aparentemente ganó con una mayoría del 62 por ciento de los votos a su favor, pero que desataron furiosas protestas de la oposición.

En enero de 2014, la Asamblea Nacional de Nicaragua, controlada por el partido oficialista FSLN reformó la Constitución, al igual que ocurrió en Venezuela, en el sentido de permitir la reelección presidencial indefinida, lo que automáticamente garantizó al gobernante Daniel Ortega Saavedra la reelección y la perpetuación en el ejercicio del poder público.

La semana pasada, la Asamblea Legislativa de Nicaragua destituyó a 28 diputados de la oposición política, quienes denunciaron un “golpe parlamentario” y un intento del “orteguismo” de instaurar un régimen de partido único. Esto ocurre cuando faltan tres meses para la celebración de elecciones generales en las que Ortega Saavedra busca su tercer mandato presidencial consecutivo, Lo anterior en un contexto de “terrorismo legal” contra la oposición política, al punto que la principal fuerza opositora ha decidido, en protesta, no participar en las elecciones.

El lunes pasado, Ortega Saavedra anunció que su esposa, Rosario Murillo, será su candidata a Vicepresidenta de la República, al estilo del “matrimonio Kirchner” en Argentina, lo que ha sido interpretado como el inicio de la “dinastía orteguista” y la consolidación de un régimen populista totalitario, calcado en el régimen chavista venezolano, de corte absolutista, despótico e intolerante, por lo que, con suficiencia, se puede afirmar que Nicaragua pasó de la “dictadura somocista” a la “dictadura orteguista”.