Viernes 19 DE Julio DE 2019
Opinión

Sobre la “incidencia de España en nuestra Nacionalidad”

El reconocimiento de la verdad es esencial para la construcción de una identidad, tanto personal como grupal.

Fecha de publicación: 03-08-16
Por: Roberto Gutiérrez

Debido a las diversas opiniones vertidas en el medio digital de este diario, relacionadas con artículo de mi autoría aparecido en la edición del jueves 28 de julio recién pasado, juzgo conveniente hacer algunas aclaraciones.

En primer lugar, y con el debido respeto debo subrayar que es gracias a la lengua castellana (o española) lo que nos permite comunicarnos, siendo este uno de los asuntos que nos legó España y que es parte de nuestra nacionalidad. Como lo es también, al menos para la mayoría de la población guatemalteca, el Cristianismo en sus diversas ramas.

Hay importantes aspectos que la Corona española legisló a favor de los indígenas y criollos de esta tierra, incluso mucho antes que el resto de países colonialistas; entre ellos dos medulares: el cese de la esclavitud y la introducción de la Imprenta y la educación. El contar con una Universidad desde 1676 no es asunto banal.

En el artículo anterior destaqué algunos elementos que la tradición española ha aportado a nuestra nacionalidad guatemalteca. A continuación presento una síntesis de lecturas que lo avalan y pueden investigarse en el Archivo General del Gobierno: las Reales Cedulas y disposiciones y Reglas de las siguientes fechas: 9/Septiembre/1536; 10/Febrero/1538; 26/Marzo, 5/Julio y 22/Octubre de 1546; 30/Abril/1547;
29/Abril, 1/Junio, 7 y 30/Agosto de 1549; 21/Marzo/1556; 12/Julio/1564;
24/Mayo/1571. Además, ver la Instrucción del 19 de Marzo de 1503, así como las Ordenanzas de Felipe II de 1573 y los Reales Decretos y Disposiciones de Julio de 1720 y Agosto de 1721. Para el que quiera investigar en más profundidad sugiero la “Antología de Sentencias de Doctrina Internacional” de Francisco de Vitoria en la Colección Breviarios del Pensamiento Español, 1940. Y las “Constituciones de la Real Universidad de San Carlos de Guatemala” de 1783. Otros libros que ayudan a mejor comprender el aserto que he hecho son: “Indología”, de José Vasconcelos; o el “Prontuario de Reales Cédulas 1529-1599”, recopilado por el historiador guatemalteco Joaquín Pardo (1941). Se podría agregar otros tratados históricos, pero con los mencionados es suficiente para esclarecer el asunto relativo a la Nación y la nacionalidad.

Como sabemos, el término Nación se define como una “comunidad imaginada”, que basa su identidad en elementos muchas veces simbólicos como una historia común, y concretos, como una misma lengua.

En un Estado como el nuestro multicultural y pluriétnico existen varias naciones, es de hecho plurinacional, cosa por lo demás común en prácticamente todos los Estados modernos. De manera que la “nacionalidad común” esa plurinacionalidad es la integración de las diversas naciones. Es, al fin de cuentas, una yuxtaposición de tradiciones, costumbres y valores que se van integrando en expresiones comunes que conforman la guatemalidad.

Este es nuestro caso guatemalteco, en que hay naciones de origen proto-maya, como también las hay Xinca; Garífuna y “Ladina”. Cada una tiene su propia historia y aportes a la nacionalidad común.

El reconocimiento de la verdad es esencial para la construcción de una identidad, tanto personal como grupal; y ello es fundamento de la Nacionalidad.