Jueves 20 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Situación caótica

Para lograr la solución fácil se engaña a los pobres, con la propaganda de que paguen más impuestos los ricos.

— Jaime Arimany
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Estamos viviendo momentos difíciles, la corrupción generalizada manejada desde los gobiernos de turno, han dejado al Estado en una situación financiera sumamente complicada.

Se ha tenido un gran avance con la captura de parte de quienes no han actuado conforme a la ley, sin embargo, no se ve que se aplique a todos los funcionarios responsables de las estafas ocurridas en los últimos treinta años, ni por los contratos lesivos al Estado en muchos campos, lo cual ha logrado que el gobierno actual no tenga recursos para cubrir las necesidades de educación, salud, seguridad y tener un colapsado sistema vial; por ejemplo, el domingo pasado, en la carretera entre Escuintla y Siquinalá, estaban orillados una gran cantidad de vehículos con los neumáticos estallados por los agujeros que se van agrandando, al no rellenarse aunque sea provisionalmente.

La situación económica se complica cuando el Estado se convierte en contratista de servicios, con aumentos anuales de los salarios que paga, que salen de toda lógica, porque no están compensados con un aumento de resultados y en la calidad de los servicios que prestan.

El problema se agrava cuando en la desesperación se toman decisiones para lograr obtener fondos, instigados por naciones desarrolladas que cuando eran pobres no las aplicaron, porque si así hubiera sido, seguirían siendo pobres, como nos está sucediendo a la gran mayoría de países llamados subdesarrollados.

Se habla de la solución fácil, un aumento en el ISR y en el IVA, pero ello traerá mayor pobreza para la gran mayoría de la población, porque implica que los precios de nuestros productos subirán y como consecuencia grave, tendrán una mayor competencia de productos mexicanos que entran ilegalmente al país sin pagar impuestos, algo que nadie menciona; por ello han bajado las ventas y ganancias de muchas empresas locales y como consecuencia una disminución en la inversión para crear nuevas plazas de trabajo.

Si no queremos que empeore el nivel de pobreza del país, deberíamos tener un aumento en la producción mayor de un tres por ciento anual, que es el aumento del número de habitantes en ese período de tiempo, por ello, bajar el crecimiento poblacional a través de la educación, debería ser una meta prioritaria para el Gobierno, si realmente quiere disminuir la pobreza.

Para lograr la solución fácil se engaña a los pobres, con la propaganda de que paguen más impuestos los ricos, pero la realidad es que quienes los pagan son los pobres, que sufrirán las consecuencias fatales, especialmente aquellos que no tienen trabajo, ni posibilidad de tenerlo; llevándolos a tal grado de desesperación, que ven como única solución emigrar a la gran nación del norte, que ya no quiere que lleguen, pero que impulsa medidas en nuestro país, que no aplica y tienen en EE. UU., como lo son los sindicatos estatales.

La mayoría de los trabajadores de nuestra población tiene una capacidad excelente para trabajar, envidiable por los empresarios de otros países, pero tenemos que brindarles educación adecuada y oportunidad de prepararse para que produzcamos bienes de calidad con precios competitivos a nivel mundial.

jfarimany@hotmail.com

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