Lunes 22 DE Abril DE 2019
Opinión

Urge pan, no más circo

Es inaudito que en un país saqueado, se sigan pagando comisiones a funcionarios superiores e intermedios.

 

— Silvia Tejeda

Mucho más cuidado y una función inquisidora en el gasto presupuestario debe exigirle el presidente Jimmy Morales a todos sus cercanos funcionarios. Esas instituciones no deben seguir siendo las vacas que se ordeñan para continuar encadenados a los expertos en el esquilmo del erario público, en complicidad con mandos medios, muy hábiles en el manejo del negocio sucio. Los engarces de las empresas que se mantienen boyantes convenciendo a los funcionarios de turno, deberían cortarse radicalmente. Es una decisión política que los guatemaltecos exigimos. Es inaudito que en un país saqueado, se sigan pagando comisiones a funcionarios superiores e intermedios, por el consumo gubernamental de objetos innecesarios, pero que se prestan muy bien, como pretexto para hacer compras gubernamentales.

El Presidente y su bien intencionada frase: “Un gobierno ni corrupto ni ladrón”, está comenzando a aparecer como un ingenuo utilizado para repetir el eslogan que él, tan confiadamente, pronuncia. Mientras, a sus espaldas, los ejes manejados por sus antecesores y también por sus colaboradores inescrupulosos, no se cansan de buscar un nuevo acomodo y, según parece, algunos lo están logrando.

Podemos creer todavía que él no lo es, pero eso no quiere decir que bajo su gobierno no se esté intentando hacer algunos oscuros negocios, como los recientes ejemplos en los que dos de sus principales ministros –el de Cultura y el de Educación–, comprarían por Q89 mil 750 cinco mil trompos, una compra muy estúpida e inapropiada sabiendo que aquí, mueren decenas de niños diariamente de hambre y abandono, y que por falta de fondos la refacción escolar deja sin cubrir un alto porcentaje de famélicos estudiantes. Menos mal que, el ministro de Cultura ha rectificado a tiempo y, sin miramientos, quitando el problema de raíz. Esperemos que no le vuelvan a meter otro gordo gato.

Los anteriores son solamente un mínimo ejemplo de los programas gubernamentales que se han prestado para una corrupción desmedida, sin que hasta la fecha, el presente gobierno dé un giro para que los desprestigiados Programas Sociales se desprendan, radicalmente, de todo un bagaje de corrupción oficial que permite al partido de turno, –en este lapso sería el FCN-Nación–, hacer política clientelar, desde el principio, y favorece exclusivamente a las huestes de seguidores del alcalde o del diputado local que, inmediatamente comienza a reclamar sujeción por cuatro años.

Por si el Presidente no lo sabe, se organizan muchos Cocodes, –Consejos Comunitarios de Desarrollo– con individuos simpatizantes al funcionario de turno, y los convierten en el primer peldaño de la corrupción política que los beneficia con dinero ajeno, pero que niega a los más pobres la oportunidad de recibir algún objeto.

Estamos viendo cómo el Ministro de Agricultura se hace imagen propagando que, en lugar del malogrado quintal de abono, les entregarán Q200 y una bolsa con alimentos, a 183 mil beneficiados en el Corredor Seco. Qué buen paliativo, pero ojalá sea para los más pobres. Al mismo tiempo, el ministro de Desarrollo Social divulga que se entregarán Q250 mensuales a quienes estén en estado de pobreza o de pobreza extrema. Eso sí, solo a personas que vivan en los municipios de Chuarrancho, San Raymundo y San Juan Sacatepéquez. Municipios sustancialmente politizados por su cercanía y por su número de pobladores. Son votos fáciles, muy a mano. ¿Y los verdaderamente más pobres, que viven en las alejadas montañas de cualquier departamento, por qué no?

Si desde otros ángulos se están haciendo auténticos esfuerzos por erradicar las estructuras de los gobernantes corruptos, es incomprensible cómo el presente gobierno, no se dé cuenta que repetir los mismos errores es seguir avalando el mismo saqueo. Urgimos por cambios radicales. Lo que nos urge es comer pan y rechazamos seguir presenciando tanto burdo espectáculo en el circo de las mil trampas.

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