Miércoles 14 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Un solo discurso (y II)*

Enumeré algunos obstáculos.

 

— mario mérida
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Doy continuidad a lo planteado en el seminario (2004), con dos opiniones relativas al asesinato de algunos dirigentes: El doctor Héctor Rosada (a quien le compartí el contenido de esta ponencia), comentó: estos crímenes vinieron a neutralizar la oportunidad de la creación de un espacio ideológico de centro, en donde pudieran haber convergido las tendencias moderadas y tal vez, evitado la parte más dura del enfrentamiento armado. El licenciado Alejandro Maldonado: Si no era la guerrilla la secuestradora, lo hacía la derecha conspirativa, que hacían irreconciliable cualquier entendido con las corrientes de la izquierda (Testigo de los testigos. 2014).

“La mirada retrospectiva hacia el pasado sirve para inferir, que cada día, que transcurre pareciera ser que se replican esos primeros momentos de la historia contemporánea. El escenario actual –el del 2004– presenta algunas características que así los advierten; por supuesto, que más de alguno no estará de acuerdo con ellas, pero no estarlo es positivo porque permitirá identificar aquellas que no han sido reveladas y promover su discusión seria”.

En la exposición enumeré los obstáculos futuros: “el Resurgimiento de pugnas ideológicas extremas entre miembros de las antiguas partes en conflicto; la intensa búsqueda de la condena mediática por parte del grupo ligado a la izquierda versus la libre aplicación de la justicia; el cuestionamiento de la calidad moral de quienes aducen haber sido víctimas, que justificaron su actuar ilegal en las precarias condiciones socioeconómica y políticas del pasado; el rechazo por antiguos militantes de los grupos armados del principio de inocencia normado en la Constitución; la resistencia a aceptar la idea, que la verdad, no es la que cada uno de nosotros desea; el interés por la institucionalización de la responsabilidad colectiva; la desconfianza de las partes antiguamente en conflicto hacia el sistema de justicia, no sólo por su mediocridad y corrupción, sino también por su alto nivel de politización y la constante denuncia mediática como instrumento para ejercer presión hacia los juzgadores” … doce años bastaron para que se materializaran.

Uno de los planteamientos finales fue ¿Qué esperamos de la justicia?… “Un desarrollo ético-científico, que garantice la justa interpretación de la ley y la valentía de los jueces, para no emitir sentencias subordinadas a presiones sociales o políticas”.

*http://meridagster.wix.com/debatenacional.

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