Lunes 24 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Empobreciendo a Guatemala

La meta debe ser el goce de la libertad individual de toda persona y no la sumisión a un Estado paternalista.

 

— Marta Altolaguirre
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Leyendo numerosas opiniones y comentarios sobre los objetivos que deben priorizarse para superar los niveles de pobreza del país, no deja de sorprender la concentración en un punto de referencia como supuesta solución: el combate a la desigualdad.

Ciertamente, toda persona consciente del contexto nefasto que afecta a las familias sumidas en la pobreza extrema, querríamos ver el planteamiento de políticas que abran un escenario de oportunidades para que en el corto plazo en esas comunidades se promuevan iniciativas de capacitación, asesoría y financiamiento destinadas a la optimización de sus habilidades y que les permita multiplicar el cultivo de alimentos, instalar sus propios negocios productivos, y no solo mejorar progresivamente su nivel de vida, sino superar en el corto plazo las carencias que les golpea tanto física como moralmente.

Esa sería la salida y los elementos requeridos para su implementación, que podrían ser fácilmente cubiertos con solo que se concretara la cancelación de plazas fantasmas en el Ejecutivo así como de instancias del Estado que son innecesarias y que podrían fusionarse con otras instituciones, como bien lo refiere el Editorial de elPeriódico del pasado lunes 25. Asimismo, la cooperación internacional podría aportar a la implementación de estos proyectos en los municipios más golpeados por la falta de oportunidades, permitiendo que personal nacional especializado, como Intecap, aporten en una eficaz capacitación.

Ciertamente los niveles de corrupción que ha alcanzado el país, ha sido determinante para frenar el crecimiento del PIB, al desviarse los recursos a los bolsillos de sujetos que solo ocupan cargos públicos para llenar caletas y depósitos de sumas millonarias de dinero aportado por los ciudadanos, que tendrían que destinarse a la inversión para la construcción y mantenimiento de infraestructura como el abastecimiento de agua y energía eléctrica, carreteras y calles así como escuelas (incluyendo provisión de computadoras); centros de salud, tanto a nivel municipal como estatal, todo lo cual facilitaría mayor inversión y mayor productividad nacional dados los recursos naturales y la disposición humana con los que cuenta el país.

Los guatemaltecos quieren ser productivos y un notorio ejemplo se refleja en la decisión de emigrar, con la convicción y la decisión de llegar a ser excelentes trabajadores, quienes son contratados, no solo porque están dispuestos a aceptar un salario menor al que exigen los nacionales del país receptor, sino también porque van decididos a mostrar sus capacidades en su máxima expresión.

Por otro lado, la insistencia de atacar a los empresarios que por décadas han sido exitosos y efectivos en su productividad, mediante una oferta de bienes o servicios atractivos a la población, tanto a nivel interno como internacional, buscando cargarles la mano con un incremento impositivo, que no solo les toca los bolsillos a ellos sino a todo ciudadano clase media, profesional o empleado, que integrados a la formalidad fiscal, serán empobrecidos, ante los efectos de un incremento impositivo que resta a esa clase media, capacidad de mantener su nivel de beneficios del diario vivir.

Debe haber conciencia que el combate a la impunidad de hechos corruptos, ya no va a motivar el enriquecimiento (deshonesto), a costas de los ingresos del Estado sino sus ingresos, serán consecuencia de una competencia abierta que les abre espacios para la colocación de sus productos a los mejores precios de mercado.

El punto es que al referirse a los pobres, “… es importante contar con todas las propuestas que nos permitan… dotarlo de las herramientas para alcanzar el bienestar para sí y los suyos, echando mano a sus talentos, ideas, trabajo y denodado esfuerzo”.

* (Políticas Liberales para superar la pobreza. Héctor Ñaupari).

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